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Crisis en las pymes de la región: “no hay forma de cambiar esto con las medidas económicas que se están tomando»

Los coletazos del tarifazo y los efectos de las medidas económicas implementadas continúan provocando agitaciones en la vida productiva de la región. El aumento de los costos, acompañado de la caída de las ventas, afecta a gran parte de la pequeña y mediana industria, sostenida fundamentalmente por el consumo del mercado interno. El panorama que se despliega, trae al recuerdo la antesala de otros periodos críticos: “es difícil la situación, vos te encontrás en todos lados con la gente que trabajas, es un pueblo chico. No es fácil tomar medidas como despidos. Antes de eso, vamos a agotar un montón de instancias. Esto ya pasó en el año 2001 y 2002”, dice Osvaldo Orlandi, propietario de Muebles Orlandi, fábrica instalada en el Elortondo.

Orlandi integra la Fisfe, la Federación Industrial de Santa Fe, desde donde detectan un fuerte deterioro en la actividad de una amplia variedad de rubros, especialmente aquellos vinculados a cuestiones regionales y de una escala media. “En lo que se refiere a la industria del mueble estamos viendo una caída muy importante en los últimos tres meses. Lo más firme que hay es un informe del Ministerio de Comercio de la Provincia, que dice que está muy afectada la industria sensible, la cadena de frío debe ser uno de los rubros donde más despidos hay, la del calzado, textil, la del mueble”, detalla Orlandi.

Según estimaciones de los industriales santafecinos, las aperturas de importaciones y la caída en las ventas ligadas a la pérdida de poder de compra de los consumidores, introdujeron variaciones que hacen un escenario oscuro. Calculan un 25% de retracción en las ventas en el caso de la industria del mueble. En los primeros tres meses del año, habían ingresado el doble de productos en relación al año anterior.

“Los que vivimos en el mercado interno se nos achicó la brecha de consumidores. El asalariado común perdió tremendamente poder adquisitivo, y lo primero que deja de hacer es comprar estas cosas. Entró en un momento, por marzo hasta junio mucho, pero ahora está más controlado. A lo mejor lo que sentimos ahora es un rebote de eso”, comenta.

Para poder mantener la producción y no apelar a medidas de “sinceramiento”, echando trabajadores, las pequeñas y medianas empresas fueron retrayendo las horas extras y trabajando con lo mínimo indispensable. “Es un cálculo bastante raro, porque depende del consumo de energía. Pero los aumentos fueron considerables, el último fue del 40%. En ese marco, es difícil. Lo que gana la gente no le alcanza y tuvimos que recategorizar. Las circunstancias obligan a tomar medidas, somos cerca de 120 en la fábrica”, desliza el industrial.

En cuanto a las decisiones políticas que puedan sacar a la industria del atolladero en el que se encuentra y la posibilidad de que se avance hacia una reactivación económica, Orlandi es poco optimista: “no hay forma de cambiar esto con las medidas económicas que se están tomando. No existe, si la tendencia es bajar el poder adquisitivo para ser competitivo con los países vecinos, a mí me corre un frío por la espalda. A mí me parece que las empresas están mejor organizadas y posicionadas políticamente que en otras épocas que se hicieron políticas como estas, como en el ’90. Les va a ser más difícil, pero el camino es ese. El mes clave, para mí, es marzo del año que viene. Cuando se quiere parar la inflación con medidas monetarias hay un solo beneficiario, la patria financiera, hay una concentración de riqueza para un solo lado”, resume.

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