Diego Heisum hace nueve años tomó una decisión que le cambiaría la vida: después de haber perdido el trabajo, se lanzó a dedicarse de la magia. Los trucos empezaron siendo un pasatiempo hasta que en el 2014 perdió el trabajo que tenía en Provimi y decidió hacer de la magia una fuente de vida. De esa manera, empezó a hacer shows para rebuscárselas. Tiene 32 años y recorre todo la región con sus presentaciones. “Uno va practicando y evolucionando, lleva mucho trabajo”, cuenta.
Los trucos no son nada baratos: algunos le salieron alrededor de 2.500 pesos y son trucos que ocupan, a lo sumo, cinco minutos de representación. “Tenía que ir renovando el material y eso chocaba, porque había que invertir y no tenía trabajo. Ahora viajo a los pueblos con mi viejo, la verdad que con el tiempo recibí mucho apoyo”, explica sobre el impacto que tuvo su determinación en su entorno familiar y de amigos.
Actualmente, estudia Analista en Sistemas en el ICES y con la magia se paga la facultad. Entre las actividades por las vacaciones de invierno, su shows es uno de los atractivos que la Municipalidad dispuso. Hace unos días se presentó en la Sala Braier. Al respecto de la intensidad de trabajar con chicos, comenta: “siempre se dice que es más complejo trabajar con los chicos, porque son más exigentes. También es más fácil sorprenderlo. El grande tiene esa estructura que con los años le saca esa sorpresa. También he ido evolucionando en todo eso, viajo a congresos de magia, participo de charlas”.
En los últimos tiempos, sobre todo con la llegada del mago como un personaje televisivo, la figura fue mutando: del personaje serio y místico que aterraba a los espectadores y exhibía saberes esotéricos y capacidades paranormales, se fue produciendo un desplazamiento hacia el mago-humorista, con chispa y velocidad. Del acto de ilusionismo para aterrar y analizar las capacidades humanas, hubo un traslado hacia el efecto de sorpresa y entretenimiento.
“La Municipalidad siempre nos da espacio. Acá somos tres magos nada más y todos trabajamos bien, la Municipalidad siempre nos llama para que podamos expresar nuestro arte”, dice sobre las posibilidades de presentación que se le abrieron. Y agrega: “me gustaría poder vivir de esto, pero es complicado. Hace poco hablaba con un fabricante de trucos que es mago, y yo le decía que admiro a las personas con capacidad de renovarse e inventar cosas nuevas. Yo tiro para ese lado, a buscar cosas nuevas. Cuando puedo fabrico mis trucos, siempre estoy tratando de hacer cosas y así ahorrar unos pesos también”.











