La situación de la Universidad Tecnológica Nacional de Venado Tuerto entró en una espiral de complicaciones durante el año. La crisis económica, los tarifazos y el recorte en los presupuestos para educación, ciencia y tecnología, conllevan un giro integral en las políticas gubernamentales que impacta de lleno en la actividad de la casa de estudios. A mediados de año, desde la UTN aseguraban que para evitar pérdidas de puestos de trabajo y mantener roles y funciones, los trabajadores contratados se iban a incorporan a planta. Sin embargo, las dificultades para el sostenimiento, aumentaron y las autoridades no encuentran respuestas.
“No se ven proyectos nuevos. Si se observa lo que fue la UTN todo este período, Venado Tuerto quedó muy bien, así como con el colegio Industrial. Hoy estamos en un muy buen momento, porque venimos de una situación positiva los últimos años. Ahora no aparece nada nuevo”, Roberto Meier, docente histórico de la facultad.
En la casa local se realizan trabajados de investigación con plasma, que tiene un amplio uso en las industrias, de un desarrollo avanzado que la colocan como líder nacional. Esa distinción en el plano de la investigación, ignorada por la propia comunidad venadense, fue una consecuencia directa de las inversiones que se realizaron con dineros públicos. La posibilidad de cubrir cargos docentes y becarios, con la retracción del acompañamiento del Estado, ahora queda en peligro.
“Eso es posible porque el Estado siempre bancó esas investigaciones. Venado Tuerto recibe importantes partidas porque se ha destacado. Además de lo del plasma hay grandes investigaciones en madera”, afirma el exconcejal.
El recorte genera una revisión de las necesidades y la imposibilidad de expandirse en nuevos proyectos. Aún están en vigencia los presupuestos anteriores, pero comienza a producir efecto la inercia en la que se ingresó este año. Los resultados de las políticas educativas son lentos: recién ahora egresan los primeros técnicos surgidos a partir de la nueva ley de colegios técnicos que recompuso la estructura formativa desguazada en los ’90. El incentivo a la formación técnica durante los últimos años tuvo que ver con el crecimiento del nivel de empleo y el desarrollo industrial, lo que permitió transformar a la UTN en una fuente a consultar por los gobiernos local y provincial.
“Hace poco Venado empezó a entender lo que es una universidad, los servicios que le puede prestar a la comunidad. Quizás fue una falla nuestra como institución no dar a conocer estos trabajos de investigación. Mi preocupación es hacia dónde vamos. A mí me interesa que pongamos el énfasis en el desarrollo local, y no en esta presunta integración al mundo, que ya lo vivimos con Menem, que implica que nosotros no tengamos que desarrollar nada y traerlo de afuera. Yo tengo muchos años y me acuerdo de Martínez de Hoz. Lo que hay que tratar de lograr es que nosotros podamos hacer las cosas”, cierra Meier.













