Nicolás Tosco es el papá de Francesca, una nena de dos años que nació prematuramente y tras estar internada en neonatología, por recibir altas dosis de respirador, quedó con una displasia broncopulmonar y es oxigeno dependiente. Mientras la mamá estaba embarazada, ellos decidieron viajar a Buenos Aires de paseo, ya que no había ninguna complicación. Pidieron permiso y el médico los autorizó. Fue durante su estadía en la capital que la mamá rompió bolsa y el viaje que era de un día se extendió por nueve meses. En ese tiempo la nena estuvo internada. Fue sometida a cinco cirugías en un lapso de tres meses y a varias transfusiones de sangre.
Hoy, la lucha por su vida depende de la provisión del servicio eléctrico. Hace algunas semanas, se promulgó a nivel nacional la ley de Electrodependientes. De esa forma, el servicio debería quedar garantizado para todos aquellos que padezcan alguna enfermedad que exija la utilización de instrumental eléctrico. La Cooperativa Eléctrica de Venado Tuerto, a diferencia de la EPE, se adhirió rápidamente a lo que establece la ley. Sin embargo, antes de que esto sucediera, Nicolás tuvo que presentar un reclamo para evitar los cortes. De acuerdo a lo que relata, acudió varias veces a hablar a las oficinas y presentó cartas. Para todo recibió respuestas evasivas.
“Estamos hablando de una ley nacional, que es de acatamiento obligatorio, sino para qué tenemos el Congreso. Es lamentable que la EPE no preste ese servicio, porque vivimos en un país federal. Yo sabía que estaba en ciernes la sanción de la ley, no obstante, cuando fundamento mi reclamo, al no tener la agenda parlamentaria al día, fundamente mi pretensión en el recurso de amparo en normativas internacionales”, comenta.
Finalmente, pudieron llegar a un arreglo con la Cooperativa para subsanar la posibilidad de cortes e inconvenientes que pongan en riesgo la vida de la nena. “Soy coherente y entiendo que la Cooperativa tiene limitaciones operativas. Nosotros tenemos un grupo electrógeno y si se corta la luz, la primera hora y media hasta que la Cooperativa se pueda acomodar y activar el protocolo, yo me puedo arreglar”, detalla.
La situación es angustiante. La nena está internada en la casa, lo que implica una pérdida de la intimidad familiar y dificultades para atender a los hermanitos y llevar a cabo las obligaciones laborales. El ritmo de vida se ve alterado totalmente. Ellos pudieron reunirse con el intendente José Freyre y con Juan Ignacio Pellegrini para pedir ayuda. “El día a día es terrible, hay veces que no dan ganas ni de arrancar, porque recibe respuestas que no son las que uno quiere. Estamos siendo atendidos de forma excelente por la doctora Sonia Maldonado. Hay posibilidades que se sume alguna profesional. Pero la verdad es que estamos muy preocupados”, cuenta.













