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A 44 años de su hundimiento, Venado Tuerto rindió homenaje a los héroes del ARA General Belgrano

(PR/Gustavo Brianza – Santiago Córdoba) El 2 de mayo de 1982, el submarino nuclear británico HMS Conqueror hundió al crucero de la Armada Argentina durante la Guerra de Malvinas. El ataque, ocurrido por fuera de la zona de exclusión, provocó la muerte de 323 tripulantes, casi la mitad de las bajas argentinas en el conflicto.

Este sábado, en conmemoración a la fecha, se realizó un emotivo acto para rendirle homenaje a los héroes del ARA General Belgrano en la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Venado Tuerto. La ceremonia fue organizada por el Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas de Venado Tuerto y la Unión de Veteranos de Guerra del Sur de Santa Fe.

El hundimiento del ARA General Belgrano

Respecto al hundimiento, el ARA General Belgrano zarpó desde la base naval Puerto Belgrano hacia el este de la zona de conflicto con 1.093 tripulantes. El punto en común de los testimonios de los sobrevivientes tiene que ver con la incertidumbre que los dominaba al momento de zarpar, ya que la mayoría esperaba que el conflicto pudiera resolverse pacíficamente.

Estos testimonios muestran ese contraste entre la rutina naval, el golpe inesperado de la guerra y el impacto psicológico del hundimiento que resurge en cada aniversario con cada nueva entrevista que repasa los hechos de ese 2 de mayo. Ese día, el crucero Ara General Belgrano fue atacado por el submarino nuclear HMS Conqueror, al mando del entonces comandante Wreford-Brown.

El primer torpedo británico impactó en la sala de máquinas del Ara General Belgrano, exactamente a las 16.02, seguido por otro que destrozó casi completamente la proa comenzando el hundimiento del emblemático buque insignia de la Flota de Mar de la Armada Argentina.

En honor y respeto por los 323 héroes del Ara General Belgrano, el maestro Ezequiel Fernández interpretó con su trompeta el toque de silencio.

Crucero Belgrano, «El Señor de las Aguas»

Al momento de las palabras alusivas, Rodolfo Cristófaro, en representación a la Unión de Veteranos, contó: «Allá en las aguas frías navegaba un crucero que nunca más volvió, el Crucero ARA General Belgrano, ‘El Señor de las Aguas’. Era un día borrascoso, frío, con olas de entre 8 y 10 metros de altura y el agua te congelaba hasta los huesos. Un día como hoy, el Crucero ARA General Belgrano, junto con sus destructores escoltas ARA Bouchard (D-26) y ARA Piedra Buena (D-29), que conformaban el Grupo de Tareas 79.3, navegaban en silencio».

«A las 16.01 se escuchó el primer golpe fuerte en popa, seguido de uno más fuerte en proa. Todo fue un caos, muchos compañeros salieron corriendo prendidos fuego para tirarse al agua, otros no pudieron salir como mi amigo Sergio. Dos torpedos que vieron debajo de la línea de flotación hicieron que el crucero en 40 minutos desapareciera de la superficie. Allí, 323 argentinos perdieron la vida y hoy custodian las aguas frías de un mar todavía en litigio», recalcó.

«En el mar, yacen 323 argentinos, jóvenes, hermanos, hijos, padres, camaradas y los compañeros que me dio la escuela naval, 323 héroes. Por eso, cada 2 de mayo no es solo una fecha histórica, sino un día para recordar y respetar. No se trata solo de mirar al pasado, sino de no olvidar a aquellos hombres que dieron todo por la patria», completó Cristófaro.

Hundido fuera de la zona de exclusión

En tanto, en representación del Centro de Veteranos, Miguel Ángel Vega, quien formaba parte de la tripulación del ARA Piedra Buena recordó: «Zarpamos hacia el sur para hacer maniobras y custodiar desde el continente hacia mar abierto. A las 16 horas de ese 2 de mayo nos encontramos con la sorpresa que atacan al Crucero por parte de un submarino inglés. A las 17, una hora después, el Crucero Belgrano desaparece de superficie. Era de noche, se perdió todo contacto, necesitábamos algo que nos pueda dar indicios de que había vida o algo flotando, pero nada».

«Pasamos una noche con mucha incertidumbre, buscando a nuestros compañeros. El mar estaba picado, con un oleaje muy fuerte, muy alto, que dificultaba la navegación. A lo largo de toda la noche esperamos en el mismo lugar, corriendo el riesgo de que el submarino también nos hundiera a nosotros. Al llegar la mañana, un avión avista unas manchas naranjas que eran las balsas salvavidas en las cuales había parte de nuestros camaradas. Las maniobras de rescate fueron muy dificultosas», agregó.

«Se nos fue terminando el alimento, el agua y los medicamentos. Nuestros compañeros heridos se quejaban de mucho dolor porque no teníamos nada, así que fuimos rumbo al puerto de Ushuaia, que era el más cercano. Ahí nos encontramos con un grupo que nos estaba esperando para recibir nuestros heridos y nuestros compañeros. Nosotros, en tanto, volvimos a la zona del hundimiento para ver si podíamos encontrar a más compañeros heridos», sostuvo.

Por último, Vega remarcó que el Crucero General Belgrano «fue hundido fuera de la zona de exclusión, había un pacto entre Inglaterra y Argentina, que ellos (los británicos) nunca cumplieron».

El ARA General Belgrano sigue navegando en la memoria de su pueblo

La ingeniera Yesica Aran, quien está a cargo de la Secretaría de Cultura y Extensión Universitaria de la UTN-FRVT, valoró: «Nos reunimos para encender la llama de la memoria y el respeto. Han pasado 44 años de aquel fatídico domingo 2 de mayo de 1982, pero en el corazón de nuestra nación, el eco de aquel día sigue resonando con la misma fuerza y el mismo dolor. En las frías, oscuras y bravías aguas del Atlántico Sur, 323 argentinos pasaron a la inmortalidad, no fueron víctimas del azar, fueron hombres, muchos de ellos muy jóvenes, que llevaban en su pecho el amor inquebrantable por su patria y el peso de un juramento sagrado, el de defenderla hasta perder la vida».

«Cuando los torpedos sellaron el destino de aquel gigante de acero lo que emergió de la tragedia no fue la desesperación, sino un coraje supremo. Las historias de aquellos minutos finales nos hablan de camaradería de oficiales cediendo su lugar, de marinos ayudando a sus compañeros heridos mientras el barco se escoraba hacia su destino final. Eso nos habla de grandeza del espíritu humano frente a lo inevitable. De todas maneras, este homenaje no estaría completo sino recordamos a los sobrevivientes, a aquellos que resistieron en esas horas en balsas a la deriva, desafiando la tempestad, olas gigantes y un frío glacial que calaba los huesos. A ellos, que son los custodios vivos de la memoria y el testimonio palpitante de lo que significa ser un héroe, les extendemos nuestro más profundo abrazo y nuestra infinita gratitud», agregó emocionada.

«A 44 años de aquel día debemos comprender que el ARA General Belgrano no descansa vacío en el lecho del océano sigue navegando en la memoria de su pueblo, sus 323 héroes continúan en una guardia que no termina en una patrulla eterna custodiando nuestra soberanía en el mar. Nuestra obligación moral como argentinos es que su sacrificio jamás sea olvidado, que sus nombres se pronuncien con orgullo en nuestras escuelas y en nuestros hogares, y que su valentía pueda hacer un país más unido y más justo», concluyó.

No están ausentes

En representación del intendente Leonel Chiarella, quien hizo uso de la palabra fue la secretaria de Territorialidad y Desarrollo Cultural, Miriam Carabajal, quien destacó: «Cuando escuchaba los relatos, me resultaba imposible que no pasaran frente a mis ojos imágenes y pensaba si estábamos evocando. Recordaba que evocar es hacer presente lo ausente, entonces me resigno y digo que no estoy evocando porque no son ausentes, porque si en una ciudad como Venado Tuerto, en el medio de la Pampa, tomamos la decisión de encontrarnos a las 16.02, cada 2 de mayo, desde el año pasado en adelante. No están ausentes si nos quebramos escuchando la Marcha de Malvinas, no están ausentes si cuando hablamos de las Islas sentimos que estamos en carne viva, no están ausentes si el minuto de silencio suena atronador por las voces que faltan y las voces que debemos. ¿Quién nos habla aquí de olvidos, de renuncias, de perdón? Querida comunidad de Venado Tuerto, nadie nos habla ni de renuncias, ni de olvidos, ni de perdón».

Homenajes en vida

El último discurso de la emotiva ceremonia estuvo a cargo de Guillermo Moreira, un vecino de Venado Tuerto que hace casi 60 años vive en Tierra del Fuego. «Quiero entregar las dos banderas a los dos centros de veteranos de Venado Tuerto. Cuando estuve en Tierra del Fuego, yo mismo las confeccioné con diferentes artistas», sostuvo.

A su vez, señaló que cada vez que muera algún veterano en Santa Fe haya un decreto que permita recordarlo como ocurre en otras provincias argentinas. «Lamentablemente, cada semana, cada mes o cada año muere un ex combatiente. Queremos que ese día sea de duelo provincial con bandera a media asta, y que por supuesto se trabaje o haya clases normalmente. A mí me encantaría, sé que en otras provincias lo hacen y es una forma más de recordar a los Héroes de Malvinas», enfatizó.

En ese sentido, recordó a Gabriel Gómez, VGM de Venado Tuerto, quien falleció en noviembre de 2024. «Fue una gran persona y tengo el lugar para colocar su nombre a una calle de Venado Tuerto», afirmó.

Para finalizar, se preguntó «por qué motivo no homenajeamos en vida a estos héroes de la patria, que nos dieron todo a nosotros». A continuación citó a Diego Maradona, Mario Kempes, Claudio «Turco» García o Claudio «Chiqui» Tapia, quienes fueron reconocidos a través de los nombres que llevan estadios de fútbol, tanto a nivel local, nacional e internacional. «Por qué no los podemos homenajear a ellos (los veteranos) en vida», cerró.

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