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La trama del narco-gate de Tognoli en General López

Hallazgo de Redacción Rosario: Tognolli con sus amigos barra bravas de Ñuls El sainete protagonizado por el ex jefe de la Policía de la Provincia Hugo Tognoli, sospechado de darle cobertura a narcotraficantes, posicionó al departamento General López en el centro de la merca-escena. El escándalo se amplificó, en principio, por el hecho de que aquella persona que estaba siendo investigada (el recién renunciado ex jefe de Policía) se diera a la fuga y, luego, por la falta de reacción política seria por parte de las autoridades del gobierno del FPCyS. “Operación”. “Es mentira”. “No sabía”.

El narcotraficante al que le brindaba esa cobertura de impunidad el ex jefe de la Policía de la provincia Tognoli no era otro que Carlos Ascaini, vecino de Villa Cañás, según señala el documento entregado por la fiscal Liliana Bettiolo. El mismo dice: “Teniendo en cuenta la información resumida en estos puntos, se reafirma el estrecho vínculo que sostiene el narcotraficante Carlos Andrés Ascaini con el jefe de la Policía de la Provincia de Santa Fe, comisario general Hugo Damián Tognoli, para la connivencia y o tolerancia de los delitos tipificados por la ley de estupefacientes”. Y reclama el allanamiento a su domicilio y despacho. El oficial que involucró a Tognoli con el narcotráfico directamente y develó el precio de esa ‘cobertura’ sería el Comisario Inspector Oscar Ledesma, vecino de Firmat (ex jefe de Zona de la Unidad Regional VIII). La investigación que presentó la Policía de Seguridad Aeroportuaria, iniciada el año pasado por pedido de la fiscalía revela que dentro de una causa donde se investigan delitos de trata de mujeres, el dueño de un prostíbulo se comunicó con un comisario inspector preguntándole con quién debía arreglar para vender cocaína en su local. Ese comisario inspector (que se desempeñaba como jefe de Zona) era Oscar Ledesma. La respuesta, por mensaje de texto, decía: “Directo con Tognoli, 30.000”. Pero como si todo esto fuera poco, cuando la PSA comenzó a seguir a paso firme a Ascaini por la región y en su propia Villa Cañás, alguien le avisó que autos desconocidos lo estaban siguiendo. La PSA allanó su propiedad y se encontró ‘con un mate todavía caliente’, según dice el expediente. En el marco de la investigación antes referida se verificó que Tognoli había ingresado con su código y clave personal al archivo del Registro de la Propiedad del Automotor para identificar los vehículos de la PSA que cercaban a Ascaini. Tognoli argumentó en su declaración, luego de entregarse a la justicia, que le dio el código y la clave a un subalterno. Estas evidencias y otras muchas llevaron al pedido de detención que formuló la PSA. La frutilla del postre: en una escucha, el narco Ascaini apareció diciéndole a los integrantes de su banda: “Trabajen tranquilos. Si hay algún problema con la gorra (la policía), lo arreglo con un llamado”.

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