(PR) El populoso barrio Iturbide y toda la comunidad venadense, vivirán el próximo viernes 13 de febrero un hecho histórico, con la inauguración del edificio propio de la Escuela Secundaria Nº 238.

Desde su origen hasta su finalización, la obra dependió de decisiones políticas, algunas a favor y otras en contra. Uno de los que primero tiró del carro, fue el diputado provincial (MC) Julio Eduardo Eggimann quien, en diálogo con Pueblo Regional, contextualizó los inicios del proyecto: “Cuando comenzamos a trabajar era populoso el crecimiento de esa barriada, que incluía al Iturbide, San Martín y Alejandro Gutiérrez, con 18 mil o 20 mil habitantes, y ya se detectaba la necesidad de una oferta educativa más amplia de nivel primario y secundario”.

Frente a esta necesidad surgió la iniciativa que fue enviada a la Legislatura para “la creación de una ley que fue aprobada por unanimidad para la construcción de un complejo educativo integral, que recogía una experiencia que había visto en Rosario de cómo había crecido y avanzado el Complejo Educativo Burruchaga. Ese fue un antecedente que justificaba porqué se debía fortalecer en esa barriada la idea de un complejo integral”, explicó el dirigente.
Para montar el proyecto se consiguió un terreno de una hectárea, a partir de una donación por canje de deuda, “donde vía ordenanza del Concejo Deliberante (del 7 de noviembre de 1989) se estableció que esa donación fuera aceptada por la provincia con el objetivo específico de hacer un complejo educativo integral”.
En este contexto, Eggimann apuntó que “a fines de 1989, principios de 1990, ya estaba la posibilidad de llevar adelante una gran obra, muy necesaria para ese sector de Venado Tuerto que estaba creciendo”.

Todo iba sobre rieles, pero en el camino la ley sufrió un fuerte tropezón, a partir de un veto parcial del Ejecutivo provincial: “Se aprobó lo que tenía que ver con la ejecución y construcción de la escuela primaria, que devino en la ley de creación de la Escuela Nº 1325, que ya cumplió 35 años. El problema fue que el ministro de Educación de ese momento, durante la gestión del gobernador Carlos Alberto Reutemann, Fernando Bondesío, vetó parcialmente la ley y el secundario quedó paralizado”.
Los gobiernos provinciales se fueron sucediendo y ninguno puso el acento en llevar adelante el proyecto del secundario, con lo cual media hectárea de la donación original permaneció abandonada por varios años.

“Lamentablemente el proyecto quedó durmiendo el sueño de los justos por muchos años”, se lamentó Eggimann, y remarcó que “mientras tanto la Escuela 1325 fue el lugar en el que se dio contención a la 238, que ya estaba planteando la necesidad de contar con su propio edificio”.

Así las cosas, en marzo de 1998 comenzó a funcionar el secundario, en horario nocturno, en el edificio de la Escuela 1325.
En este marco, el ex diputado planteó que “a quienes estuvimos en aquellos inicios nos pone muy contentos la decisión que tomó el gobierno provincial, y en particular Lisandro Enrico (ministro de Obras Públicas) de completar esta obra para el colegio secundario”.
A modo de conclusión Eggimann comentó que “esta idea la comenzamos a desarrollar en 1987, es decir que estamos a punto de cumplir los 40 años de esta historia. Acá no hay que hacer objeciones a ningún sector político en particular, o en todo caso hay que cuestionar la incomprensión de algunos sectores de la política sobre el valor de la educación. La educación es inversión, y no se la puede ver con una mirada economicista o numérica. Invertir en educación es fundamental y por eso es maravilloso llevarle esta respuesta a esa comunidad que hace 40 años decíamos que era de 18 mil a 20 mil personas”.









