En la Universidad Tecnológica Nacional de Venado Tuerto se vienen realizando investigaciones que no son demasiado difundidas a nivel social pero que colocan a la ciudad a la cabeza de desarrollos científicos a nivel nacional. Uno de esos grupos de investigación es el que integra Leandro Prevosto, dedicado a la investigación de descargas eléctricas. El grupo nace en el 2003 en colaboración entre la Regional de Venado Tuerto y el Instituto de Física del Plasma, que depende del Conicet y funciona en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Está dirigido por Héctor Kelly y mantiene varias líneas de investigación: Prevosto encabeza el de modelos numéricos para descargas eléctricas. Recientemente, ganaron un proyecto para trabajar en el área de las descargas eléctricas no térmicas. Reciben financiación de la UTN, el Conicet y del Ministerio de Ciencia y Tecnología.
“El material con el que está constituido el rayo es un plasma. Uno puede construir plasma a partir de descargas eléctricas. Eso es lo que estudiamos. Es como en el televisor: en su interior hay celdas donde se generan plasmas, solo que con diferentes características. Es un gas que se lo calienta lo suficiente para que las moléculas se rompan y se produzcan cambios en las estructuras electrónicas”, comenta Prevosto.
Uno fácilmente puede imaginar un rayo láser y Prevosto lo explica: es otra forma de corte que se utiliza en la industria, pero los principios físicos son distintos. Se trata de una luz de muy alta densidad de energía, entonces uno puede confinar una gran cantidad de energía en una pequeña sección para lograr el corte del sustrato de interés. En cambio, la descarga eléctrica consiste en un chorro de gas a altas temperaturas, y cuando pega la sustancia no hay materia que pueda permanecer en estado sólido.
Las antorchas que elaboran pueden cortar concreto. Ya se han hecho pruebas con resultados efectivos. Línea de descargas eléctricas térmicas: plasma muy caliente -10 o 20 mil grados- se usa para cortar o perforar materiales conductores, como el acero, o materiales no conductores, como el hormigón. Por otro lado, trabajan en las descargas no térmicas, en ese caso las corrientes son muy bajas, menores a las de un velador, que generan descargas en el cual los electrones están muy calientes, alrededor de 30 mil grados, y el gas permanece frío. Ese tipo de descarga genera una enorme cantidad de partículas reactivas que pueden ser utilizados para eliminar patógenos en sustratos, por ejemplo, para purificar agua.
Por otra parte, están trabajando en colaboración con un semillero instalado en la ciudad. Ellos le proveen semillas y las trabajan con descargas no térmicas, se analizan y se descubrió que se le pueden aumentar el vigor. “Hemos visto que esas semillas, una vez plantadas, la soja crece más rápido. Por otro lado, si la semilla está enferma, hemos visto que lo podemos eliminar o destruir en un gran porcentaje. Son efectos muy benéficos. Esos trabajaos nos hicieron merecedores de un tercer premio de la UBA en 2015 para desarrollar un prototipo a escala intermedia para tratar semillas para a un volumen intermedio entre laboratorio y una planta de semillas”, detalla.
Por último, acerca de la preservación del patrimonio intelectual y la puesta del saber al servicio de las grandes empresas, Prevosto indica que “si los grupos son capaces de generar un conocimiento rápidamente transferible a la parte industrial, eso se hace a través de la protección del invento. Estamos gestionando una patente para amparar el dispositivo”.











