lunes 28 noviembre 2022
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Druetta y una nueva perlita para el asombro…

Ingenio y coherencia, empresaria. Sergio Druetta.

Derecho de propiedad, rentabilidad empresaria, estado policial, valoración del capital por sobre el trabajo y militancia para achicar las responsabilidades sociales-empresarias a sus afiliados son, sin dudas, los preceptos de los reclamos del Centro Comercial e Industrial de Venado Tuerto. Una visión ultra individualista y ombliguista del mundo. En este sentido, desde allí decidieron enviarle cartas documento al gobierno entero de la Provincia de Santa Fe para exigirle soluciones en torno a tema seguridad. “Ante la  avalancha de reclamos por cuestiones de inseguridad (el Centro Comercial e Industrial de Venado Tuerto) toma la decisión de enviar notas de manera fehaciente a todas las autoridades políticas que sin lugar a duda tienen mayor responsabilidad, que la que le compete como gremial empresaria a la institución”, señalaron. La chorrera de cartas documento fueron destinadas al gobernador Antonio Bonfatti y  a otros funcionarios que el Centro Comercial evaluó como vinculados al área seguridad: Raúl Lamberto, Hugo Tognolli, Marcos Escajadillo, Juan Lewis, Horacio Coutáz y Roberto Vicente. A ellos se les solicitó “su intervención personal para contener la gran cantidad de delitos que sufre nuestra región”. El hecho de que hablando de la cuestión seguridad se haya notificado al Secretario de Derechos Humanos (Coutáz) traza un panorama de cuál es la concepción que del tema DDHH tiene el la entidad presidida por Sergio Druetta.  Estos datos nos invitaron a recordar algunos de los particulares reclamos que, de un tiempo a esta parte, viene efectuando Druetta, tan curiosos para este medio, como coherentes ideológicamente con lo que piensa el empresario de la soda.    

 

Creativos y coherentes reclamos de Druetta

 

Creación de una base que difunda información para que el empresariado pueda identificar a los “trabajadores conflictivos”. El Centro Comercial considera “trabajadores conflictivos” a aquellos que hayan litigado reclamando por el cumplimiento de sus derechos laborales. Para “prevenir” esos riesgos se reclamaba la creación de un VERAZ pero que en lugar de ir contra los incumplidores, fuera contra “los que reclaman por sus derechos laborales”.

 Descuento mensual para auto-indemnización, considerando por tal cosa al hecho de que los patrones descontaran de los salarios de los trabajadores, mensualmente, un porcentaje que se destinaría a un fondo con el que, llegado el caso, ellos (los patrones) afrontarían una virtual indemnización por despido. 

 Convocatoria a la rebeldía fiscal ante la provincia por falta de respuestas a sus reclamos (esencialmente en torno al tema seguridad) y, luego, una reconversión de aquella convocatoria, pero esta vez reclamando al gobierno de la provincia que simplemente descuenten del pago de Ingresos Brutos de los comerciantes “el porcentaje que corresponda a la inversión en seguridad que no se realiza”.

Iniciativa para controlar desde el Centro Comercial el servicio de cámaras de seguridad en la vía pública, y no desde un organismo de seguridad que funcione en concordancia con el principio fundamental de que al monopolio de la utilización de la fuerza se supone reservado al Estado, desde su nacimiento.

 A ello puede sumársele la generación de un INDEC propio para medir consumo, actividad económica y precios en Venado Tuerto, y que aún en los años de mayor crecimiento económico del país (reconocido incluso por la oposición) dio en Venado Tuerto, permanentemente, recesión. Una recesión de una década, comparable a los índices de Somalía o Costa de Marfil.   

 Militancia aguerrida en contra de los “feriados puente” (que generan gran actividad económica en todo el país) por el hecho de que “Venado Tuerto no es turístico”. Como si, durante esos días de receso, la ciudad no recibiera el flujo de visitantes de los pueblos de la región. 

 

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