El redactor de la sección deportes de El Informe, y prestigiosos periodista Leo Palomieri posteó en su perfil de facebok un emotivo texto que interpela a los venadenses sobre la situación que atraviesa el Club Olimpia a partir del inminente remate de su estadio de básquet, ordenado por la Justicia Civil y Comercial de Melincué. «ESTO LO ESCRIBÍ HACE 7 AÑOS… HOY SIENTO LA NECESIDAD Y LA OBLIGACIÓN DE VOLVER A PUBLICARLO…», señaló en su facebok. Aquí la trascripción textual de ese escrito.
Otra vez la conmoción por Olimpia. «No ha pasado mucho tiempo. Tan solo 13 años de aquel 30 de abril de 1996 en el que el Olimpia BBC se consagraba como el mejor de Sudamérica ganándole en una épica final la Liga Sudamericana al poderoso Corinthians de San Pablo.
O aquel 15 de junio del mismo año en que el Rojo de barrio San Martín lograba desequilibrar a otro grande, Atenas de Córdoba, ganándole el séptimo partido de la serie por 105-100 para festejar el título de la Liga Nacional temporada
95/96.
Todavía me parece estar escuchando a la hinchada cantando sin parar aquella tarde de sábado, donde desde antes del mediodía había una interminable fila de gente esperando por conseguir una entrada. Las puertas del estadio se abrieron cuatro horas antes del partido y en un abrir y cerrar de ojos el ‘gigante’ de cemento se llenó. No cabía un alma. Llegó el partido, los nervios de una gran
final, la sensación de estar ante un hecho único. El final y el festejo, sabiendo que atrás había quedado un gran equipo como Atenas, con Milanesio, Espil, Osella, Oberto y compañía. El Rojo de atrás de la vía era el mejor equipo del básquetbol argentino, y los nombres de Sebastián Uranga -el gran capitán-, Alejandro Montecchia, Jorge Racca, Walter Guiñazú, Michael Wilson, Todd Jadlow, Lucas Victoriano, Leonardo Gutiérrez, Gonzalo Bogado, Andrés Rodríguez, Alejandro Burgos y Federico Helale quedaron grabados para siempre en la historia grande del club.
El centro de Venado Tuerto se llenó de gente de toda la región, festejando por la gloria conseguida. La calle Belgrano se tiñó de rojo y negro. Algo similar había
ocurrido un mes y pico antes, cuando el triunfo en Brasil. En la madrugada del primero de mayo la ciudad no durmió y los festejos se prolongaron cuando el equipo arribó a la ciudad tras superar al gran equipo del interminable Oscar. A lo largo de la Ruta 8 y desde muy lejos de Venado, todo el mundo salió a saludar a los campeones.
No ha pasado mucho tiempo de aquello, apenas 13 años. Hoy la realidad es otra, totalmente distinta. Hoy la ciudad de Venado Tuerto está otra vez conmocionada, su hijo pródigo, aquel que la llenó de gloria y paseó su nombre por el mundo, está en problemas. Esperemos que no sea demasiado tarde para salvarlo».


