(PR) A pesar de las estadísticas nacionales que hablan de una baja de la pobreza y la indigencia, lo cierto es que en el corazón de la pampa húmeda la situación parece un poco más compleja.
“Hasta el año pasado teníamos alrededor de 35 a 40 personas por mañana, que venían a tomar el desayuno de lunes a viernes, y ahora estamos entregando entre 45 y 50 por día”, describió Claudia Riesgo, integrante de Cáritas Diocesana.
La referente apuntó que están abiertos a la recepción de donaciones para poder seguir sosteniendo el servicio: “Tenemos algunos donantes permanentes que nos permiten llevar adelante esta tarea, además de los voluntarios que día a día se suman para colaborar en esta actividad”, destacó Riesgo.
Del diálogo con los comensales de cada mañana, el comentario es que “la mayoría ha tenido trabajos temporales, esporádicos, changas. Lo que vemos es que hay muchos jóvenes, gente en situación de calle que hace tiempo venimos acompañando y familias”.
Un dato que comenzó a recrudecer el año pasado es que se están acercando a recibir asistencia “mujeres solas y chicas jóvenes con hijos, y familias enteras que vienen a desayunar”.

Otra realidad de estos tiempos es que hay muchas personas que tienen cubierto el lugar donde pernoctar a través del Municipio, pero no el tema alimentario, al tiempo que hay entre 8 y 12 vecinos que están en situación de calle.
“Tenemos gente que cuenta con un trabajo temporal, pero igual vienen a desayunar porque no les alcanza, y también hay algunos chicos que desarrollan tareas en Cáritas o en casas de algunos de los vecinos que los ven acá desayunando y nosotros los recomendamos para que hagan trabajos de jardinería o limpieza”, graficó la entrevistada.
Especial énfasis puso Riesgo en que “la mayoría de la gente tiene interés en trabajar, incluso algunos hacen tareas en el campo, pasa un tiempo que no vienen, pero después vuelven”.
Para quienes deseen colaborar, los desayunos de Cáritas generalmente son con chocolatada, café, mate cocido o té, todo con leche, dos días a la semana acompañado con sándwiches de fiambre y queso, y el resto de los días con facturas, masitas, magdalenas o lo que se consiga.
Los desayunos gratuitos de Cáritas Diocesana se sirven de lunes a viernes, de 8 a 12, en avenida Casey 187.











