(PR/ Rocío Guzmán) Se hace casi imposible hoy pensar en la cotidianidad, sin la comodidad de lo virtual. Sin embargo, a estas “facilidades» que trae este universo que transitamos todos, se cuelan desdichas de variado calibre: La modalidad del “robo por WhatsApp” o la suplantación de la identidad, son algunas de ellas.
Los delincuentes roban información que permita acercarse a sus víctimas y cuando logran acceder a su número de teléfono, con esa agenda de contactos en su poder generan una cadena de estafas, sencilla en su proceder, no por eso menos dañina, desde ya: convencen a los amigos del contacto de transferirles dinero, o venderles dólares.
El mensaje más utilizado es que el dueño real de esa cuenta lo “necesita con urgencia”. Los amigos y/o familiares creen que lo están ayudando y transfieren –a los estafadores, claro– dinero a la cuenta bancaria que les llega por WhatsApp. Inmediatamente la suma se redirecciona a otra cuenta para ser retirada. Y acá la investigación se vuelve un enriedo.
En la modalidad que ofrece “oportunidad de comprar dólares”, el circuito a posteriori es idéntico. De más está decir que los dólares nunca llegan al destinatario.
“Llamo por el turno de vacunación”: la estrategia más utilizada
La estafa por Whatsapp comienza con un llamado telefónico de un desconocido. Con el camuflaje de una entidad bancaria u organismo estatal. El más utilizado argumenta: “Soy del Ministerio de Salud, llamó por el turno de vacunación”. El usuario desprevenido atiende y comienza el trabajo de los ciberdelincuentes: mientras hablan hacen otro llamado para que el celular abra el buzón de mensajes de voz.
El “antes” y el “ahora” del robo digital
Si bien cuando comenzó el robo digital, la estafa consistía en “sacar la clave de una cuenta de banco”, hoy “piden” dinero, en nombre de un amigo o familiar. Con acceder a los contactos y copiar la imagen del WhatsApp, y así pueden iniciar el fraude. Otra es robar un teléfono, para ver los contactos y revisar las conversaciones, para decidir cómo operar. También utilizan redes sociales como Instagram –asociado a Facebook o a WhatsApp–, donde es posible ver los contactos. O usurpan un número telefónico porque WhatsApp como todo sistema tiene vulnerabilidades
Recuperación del dinero
Generalmente la respuesta es más negativa que esperanzadora, sin embargo existen casos donde la víctima fue resarcida.
Si bien a veces el banco concede la devolución, tanto desde la banca pública como privada admiten que no hay una normativa ante el hecho.El banco puede decidir la devolución al comprobar la estafa o apelar al “error humano” y se termina en una mediación en Defensa del Consumidor.
La realidad es que los bancos están negando la posibilidad de devolver el dinero. Pero tiene cierta lógica porque la transferencia es voluntaria, aunque bajo engaño, y el banco no tiene una responsabilidad objetiva.
Por eso se apela a la prevención como máxima defensa: no dar claves de cuentas y utilizar la doble validación para acceder al celular. Igualmente eso no quita que alguien cree una cuenta nueva e imite tu identidad.
La recomendación primera es denunciar: en la policía, la fiscalía y los bancos.
Cuentas mulas
En el esquema se suman las “cuentas mulas”. Rodrigo Alvarez experto en delitos informáticos de la AIC en Santa Fe, explicó que los delincuentes reúnen los datos que encuentran en la red para -por ejemplo- habilitar líneas telefónicas y “cuando investigamos nos topamos con personas que no tienen nada que ver con los delincuentes”. Por otro lado, respecto a la sucesión de cuentas, manifestó que “se pasan un CBU, para hacer las estafas”. Son cuentas mulas, porque son utilizadas para que se transfiera el dinero de la estafa inicial y después la van pasando para ir desviando las investigaciones.
Alvarez incluso informó que es muy común que suceda con billeteras o bancos digitales, porque estas empresas tienen regulaciones que retrasan las investigaciones. “En el caso de los bancos tradicionales tenemos que esperar el levantamiento de secreto bancario y todo demora 5 días, 7 o 10 días por cada banco donde se fue pasando el dinero, es decir que pasan muchos días hasta que logramos llegar a la última cuenta”.


