(PR/Norma Migueles) Por tercer día consecutivo, los empleados de la fábrica Vassalli Fabril S.A. mantienen los cortes intermitentes en la ruta nacional 33, frente al establecimiento industrial. Los manifestantes sostienen que esta es la «única herramienta» que poseen para visibilizar el conflicto ante lo que califican como un silencio absoluto, tanto por parte de los propietarios como del poder político local y provincial.

En diálogo con el periodista Guillermo Bravo, los operarios advirtieron que continuarán con la medida de fuerza hasta ser escuchados y obtener certezas sobre el futuro de su fuente laboral. Mientras tanto, muchos deben recurrir a trabajos temporales o «changas» para sostener a sus familias.
“Hace tres meses que los accionistas no aparecen; ni siquiera dieron la cara cuando firmamos el acuerdo para retomar la actividad con una jornada reducida de cuatro horas diarias. Nosotros seguiremos visibilizando nuestra situación con cortes cada 20 minutos hasta que alguien nos informe sobre el destino de la empresa”, señalaron.
«Tenemos que changuear para sobrivivir»
Al referirse a su situación personal —que refleja la de la mayoría de sus compañeros— Manuel, uno de los trabajadores, explicó que su economía familiar depende exclusivamente de su ingreso en Vassalli. “Lamentablemente, en este contexto tenemos que buscar trabajos informales afuera para sobrevivir. Tengo un hijo de 9 años y eso me demanda una gran responsabilidad; él no tiene la culpa y tenemos que darle una vida digna”, planteó con preocupación.
Respecto a la modalidad de la protesta, el trabajador reflexionó: “No sé si está bien cortar la ruta, pero hoy es el único recurso que nos queda para que alguien se acerque a escucharnos. El primer día apareció rápidamente Gendarmería; entonces confirmamos que es la única medida efectiva que tenemos, siempre tratando de no generar mayores inconvenientes a otros trabajadores que transitan por aquí”.
Para finalizar, los operarios lanzaron un pedido desesperado de claridad: “Queremos que nos digan la verdad. Toda la información que recibimos es incierta, nadie da explicaciones y sentimos que estamos a la deriva”.












