Griselda Vaccarini: en busca de otro sol

(PR/Norma Migueles) Aún en tiempo de pandemia y luego se sobrellevar un sinnúmero de inconvenientes que atentaban contra la practicidad de una mudanza de venado tuerto a capilla del monte te, la venadense Griselda Vaccarini se deslizó con mucha firmeza hacia una nueva vida.

En total común-unión con la naturaleza, cerca de sus afectos, la pequeña ciudad cordobesa la atrajo con su energía blanca y poderosa, permitiéndole re encontrase según su propia valoración “con mi niña interior” y volver a disfrutar de momentos que la adultez va acotando entre trastos de rutina, vorágine laboral y el apuro por llegar a ningún lado.

El nombre de la “Flaca” Vaccarini es muy conocido, ya sea por su larga trayectoria como locutora en medios radiales y televisivos o como actriz de teatro. También ingresó en la política, primero como directora de Cultura durante intendencia de José Freyre, posteriormente ocupó una banca en el bloque PJ ( 2013-2017) y finalizó al frente de la Dirección de Género(2017-2019).

En los últimos años la muerte le quitó algunos afectos y de pronto Griselda sintió que sus raíces se convertían en alas, que le incitaban a volar hacia la Córdoba de ensueño de conoció en una visita a su hermana.

Con entusiasmo y tiempo, a principios del año pasado, planificó la partida, embaló muebles, buscó inquilinos para la casa familiar y también la casa que la acogería en el corazón de las sierras: se despojó de capas de añoranzas y repartió plantitas, herramientas, muebles que sabía no usaría más.

Encuentros de despedida y tardes de proyectos, mate de por medio con amigas, avizorando el futuro soñado. Pero llegó la pandemia y todo se ralentizó. La Flaca se tuvo que ir a vivir a un cuartito trasero y esperar que se abrieran las fronteras provinciales para poder realizar el derrotero anhelado, aguardando el viaje con su historia en cajas.

“A gallina vieja no asustan cascotazos” dice el dicho y las adversidades no la asustaron (peores había pasado) y esperó hasta que llegó la primavera y voló con sus alas nuevas, fuertes, brillantes como la sonrisa que siempre tiene a flor de labios.

LA DECISIÓN

“Desde que tenía uso de razón y hasta hace unos 6 años siempre decía, jamás me voy a ir de mi ciudad, no la cambio por ninguna…. Pero tampoco nunca había salido de Venado… A veces fui a visitar a mi hermana a Santa Rosa de Calamuchita y me atraían los ríos y la sierra, pero sin expectativas”.

Luego fueron partiendo integrantes de mi familia, algunos a otro plano, mis hijos de viaje a en otra ciudad. Un día de tormenta muy fuerte una centella, me pasó por el cuerpo y a mi perro. Me desmayé y desperté al otro día con varios electrodomésticos quemados

“No estaba asustada, estaba feliz de estar viva. Y un día me mire en el espejo y me pregunté ¿vos que querés hacer en esta vida? Y la respuesta me llegó en forma inmediata: viajar. Justo estaba de vacaciones en el trabajo y decidí irme a Tanti. Cuando llegué a la terminal vi un cartel grande escrito a mano que decía directo a Capilla del Monte y allí fui”.

“El lugar me encantó y cuando regresé a Venado falleció mi madre. No quise huir, me tome mi tiempo (casi 5 años) hasta que estuve convencida y decidí venir a este lugar maravilloso. Me di cuenta que no somos inmortales y que el mejor homenaje a la vida es vivirla”.

LA FELICIDAD

“El 14 de setiembre de 2020, me senté en el patio y pedí a mi madre para que me dieran el permiso de poder viajar. Aún me emociona recordar que a los 15 minutos me llegó la aprobación. Pero las cosas habían cambiado y el hombre que me iba a mudar ya no podía hacerlo. Así que saque un crédito y me vine el 17. El 23 era mi cumpleaños y fue mi mejor regalo”.

“Ahora soy feliz , y veces me da hasta vergüenza decirlo. Mientras estuve aletargada esos seis meses de espera, interactué mucho con la tierra y las plantas, recobrando recuerdo sde mis raíces, ya que me crie y viví en el campo hasta los 16 años y tenía esa natural comunión con la naturaleza y ese cierre que se da al caer la noche y el renacer cuando comienza el alba”.

“Y me atrevo a contarlo porque quiero que la gente sepa que si nos elegimos a nosotros mismos podemos ser felices, a eso vinimos a este mundo. La contemplación de la naturaleza es un remanso, pero seguramente cada quien tiene que atravesar su proceso para lograrlo”.

EL TEATRO Y GRISEL

Griselda desarrolló durante muchos años una exitosa carrera como actriz de teatro, pero esa vocación estaba muy ligada a su esposo y director Tito Vicentìn, quien era su director.

“El teatro sigue siendo mi pasión, y yo tenía dos grandes anhelos: representar a Evita y lo pude hacer sintiendo en mi piel la grandeza de esa mujer”.

El segundo hecho extraordinario ocurrió en Capilla del Monte, en un recorrido de reconocimiento de la localidad encontró una hostería, El Atalaya, que era la casa donde vivió Grisel, la del tango.

Cuando volvió a Venado Silvana Batochia, la invitó a sumarse a la obra Heroìnas y el personaje que le ofreció hacer fue Grisel. “Y allí escribí un texto donde asociaba la vida de Grisel y de Griselda que fue el que representé bajo la dirección de Ñoti Martínez”.

Hoy Vaccarini, admite que es un tiempo de descanso, de introspección de seguir hallando a esa niña que disfrutaba del ocaso y del amanecer en el horizonte. Del despertar con el canto de los pájaros, del dulzón olor de la alfalfa y aroma picante del maíz al calentar el sol.

Allá en la sierra, entre aves, gatos, plantas y amigada al entorno descubre un nuevo sol que la ilumina como nunca.

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