Las declaraciones del presidente Mauricio Macri en relación a la necesidad de rever los convenios colectivos de trabajo implican un paso más en la avanzada oficial contra el trabajo. La pérdida de poder adquisitivo de los salarios y la ola de despidos fueron la plataforma inicial para un proceso que puso el énfasis en la valoración financiera y deterioró seriamente las condiciones laborales.
“Es una parte más de la historia del ataque a los trabajadores. Hay una manera muy clara de imponer un plan de neto corte neoliberal, que tiene que ver con ajuste sobre los salarios, con la pérdida del poder adquisitivo, y la otra parte que es quitar derechos de los convenios. El presidente debería recordar que estos convenios hace cuatro o cinco años hicieron crecer al país a tasas chinas. Yo vengo de un sector que en el año ’95, cuando había flexibilidad laboral, se cambió el convenio y en el medio se perdieron grandes cantidades de derechos. Eso es lo que se pretende con esta idea”, dice Jorge Sola, secretario general del Seguro y parte integrante de la conducción nacional de la CGT.
El intento del gobierno por desarticular la unidad de los trabajadores e ir cosechando acuerdos aislados por gremios que faciliten el debilitamiento del esquema de derechos hasta hoy conseguidos, por ahora, se encuentra con un marco de unidad que imposibilita sus objetivos. “No se trata de la mayor o menos cercanía política. Lo que queda claro es que en esta situación va a encontrar el rechazo de todo el movimiento obrero. Estamos convocados para la Mesa de Dialogo y la Producción, y ahí vamos a remarcar que la prioridad es que se están destruyendo puestos de trabajo y necesitamos el compromiso de los empresarios para frenarlo”, agrega el referente sindical.
El acuerdo que el gobierno había anunciado con los empresarios para detener los despidos y suspensiones no fue cumplido. La posibilidad de una ley que detenga el perjuicio que sucesivamente vienen sufriendo los trabajadores tampoco es una garantía: “las leyes están en un camino sin salida, porque lo que se sanciona y el Ejecutivo no está de acuerdo, lo veta. Ya pasó con la ley Antidespidos y amenaza hacerlo con la de Emergencia Social. Si queremos sacar el país adelante, como se trasunta de cada discurso, pongámonos de acuerdo que los que menos tienen que seguir trabajando para no caer debajo de la línea de pobreza”, afirma Sola.
En ese marco, la presentación del proyecto para modificar el impuesto a las ganancias deja un sabor a poco en los sindicatos porque no resuelve los problemas elementales que se reclaman. “Es un avance muy pequeño, porque es ir modificando a lo largo de los tres años que quedan para que menor cantidad de gente pague. No estamos de acuerdo, creemos que el salario no es ganancia y, por lo tanto, tiene que estar completamente eximido de este impuesto”, finaliza.











