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Katherine Quinteros: corta vida y violenta muerte en la noche de San Valentín

(PR/Norma Migueles) Muchas voces cuestionan la figura agravante del femicidio, y advierten que no siempre el homicidio de una mujer tiene las características que lo encuadrarían como tal, sin embargo, en Argentina, curiosamente en la medida que avanzan los movimientos feministas contra la violencia de género y reivindicando derechos de paridad, cada vez son mas las mujeres que son asesinadas. ¿Aumentan los homicidios de mujeres, trans, travestis o lograron un subir un escalón en la calificación y dejaron de ser “crimen pasional”, con baja consideración en la escala penal y minimizados socialmente?

El femicidio de Katherina Quinteros, una joven madre de 18 años de edad, ocurrido hace siete años atrás, es un caso que marca la concepción sobre la mujer que tienen algunos hombres.  El 26 de marzo de 2021 se realizó la audiencia de apelación interpuesta por la defensa de Oscar Cejas (27), un trabajador rural condenado a prisión perpetua, en primera instancia por un tribunal oral, por el femicidio de la joven, hecho ocurrido el 14 de febrero de 2018 en la ciudad de Rufino.

Este fue el segundo caso de femicidio y de condena a prisión perpetua, en el marco del sistema acusatorio, que hacía apenas cuatro años había entrado en vigencia en Santa Fe.

La obsesión del hombre por la joven “será mía o de nadie” lo llevó en la noche de un día de muchas tensiones desde San Gregorio, donde era su domicilio, hasta la ciudad de Rufino, para lo cual debió realizar unos   cuantos kilómetros, ya que por ese entonces la ruta 7 que une las dos localidades estaba cortada. Enceguecido por los celos al enterarse que la chica, que ya hacía un tiempo lo había abandonado, ahora tenía un nuevo amigo, se dirigió en forma inmediata hasta la vivienda donde Katherina vivía con sus padres en casas separadas.

El homicida convivió un tiempo con la joven, madre de sus hijas mellizas, en la localidad de San Gregorio, en algunas oportunidades volvía a la casa de los suegros, con quien tenía una mala relación.  Para las fiestas la joven dijo que iría a Rufino y ya no quiso volver. Incluso conoció a un joven y cometió el error de subir a las redes esa mistad cercana, su felicidad fue el camino que la llevó a la muerte.

Cejas, abandonado, había anunciado que la mataría y también había manifestado en varias oportunidades que se quitaría la vida. Incluso fue asistido psiquiátricamente en los días y horas previas al femicidio, pero sólo se le advirtió a su familia que el joven debía seguir un tratamiento psiquiátrico y no se le dio aviso a las autoridades judiciales para que actúen con celeridad al respecto.

Ese día quiso irse a Rufino, pero su madre lo convenció de quedarse, al llegar noche se escapó de su vigilancia y se fue hasta Rufino entrando por la fuerza a la casa, la tomó del cabello delante de una de sus hijas de casi un año y su hermano menor. La arrastró hasta el patio donde la apuñaló y luego escapó. La víctima recibió un cuchillazo en el brazo izquierdo y otro en el pecho a la altura del corazón que le provocó la muerte en forma rápida.

Sangriento San Valentín

Faltaba una hora para la medianoche, muchas parejas compartían el importado festejo de San Valentín y Katherina estaba esperando que su amigo volviera con algunas cosas que había ido a comprar a un kiosco cercano, todo ocurrió muy rápido.

En la habitación estaba ella, con una de las mellizas y un hermano menor de edad, de pronto apareció Cejas en la habitación tras propinar una patada en la puerta y atacó a la joven con un cuchillo, ella intentó defenderse hasta que un certero puntazo en el corazón cortó la huida desesperada y en escasos minutos se desangró en el patio de la vivienda.

El agresor huyó hacia la periferia con rumbo a la rotonda de las rutas 7 y 33. En el camino fue alcanzado por los hermanos de la joven que habían sido alertado por los gritos del niño que estaba en la vivienda. Pero el agresor estaba fuera de sí y les hizo frente atacándolo con el arma que todavía tenía consigo, haciéndolos desistir y volver para informar a la policía.

Cejas llegó hasta la estación de servicios de Ruta 7 y 33, según narró el playero que  estaba trabajando allí  en un momento  se hizo presente un chico asustado  a quien reconoció y le preguntó qué pasaba,  le contestó que se había «mandado una macana», que «había apuñalado a la madre de sus hijas», y al preguntarle qué quería hacer, le contestó que se iba a entregar a la policía, y que no había querido lastimarla.

El personal policial ya había sido convocado a la vivienda de Carlos Gardel al 1500 y tras unas pocas horas de rastrillaje detuvieron al agresor en la estación de servicio. Ya no tenía el cuchillo y nunca fue hallado.

Un servicio de emergencia se llevó el cuerpo examine de la adolescente, quien en poco tiempo pasó de la infancia a la maternidad y no pudo sobrevivir a un sangriento San Valentín.  Como en otros casos queda siempre abierta la pregunta si fue una muerte que el Estado pudo evitar, las señales, los hechos eran visibles cada día.

Las audiencias

La audiencia imputativa por femicidio agravado estaba prevista para la media mañana del 16 de febrero en los Tribunales de Venado Tuerto. Minutos antes se comentaba que el homicida estaba descompensado y de pronto se escucharon unos gritos desgarradores mezclados con llanto. Un grupo de personas del Servicio Público de Defensa lo atendió y convocaron a un médico que recomendó su internación ante la crisis nerviosa. Según manifestaron en los pasillos Cejas no sabía que Katherina había muerto.

Superada la crisis, el 19 de febrero nuevamente fue llevado a tribunales e imputado por el fiscal de Rufino, Horacio Puyrredón, quien 48 horas después pidió la prisión preventiva  por el hecho de “homicidio doloso calificado por el vínculo preexistente de una relación de pareja, y por darse en el contexto de femicidio”. Lo único con lo que no encontró la Fiscalía fue el cuchillo con el cual se cometió el hecho, a pesar de que se lo buscó durante mucho tiempo en forma insistente.

Como prueba de valor el fiscal apuntó que “el Juzgado de Familia tramitaba una causa donde había existido una resolución el juez civil quien lo imponía al acusado de una restricción de acercamiento y contacto (con la víctima)”.

En forma paralela  la  familia agregó que Cejas había agredido al padre de Katherine y que la joven antes de regresar a Rufino, ya había pasado por situaciones de violencia de género: quemaduras de cigarrillo y de agua hirviendo en el cuerpo o golpes de puño. Según los comentarios, Cejas era una persona violenta y, por su trabajo en el campo, era hábil manipulador de cuchillos.

Juicio y testimonio

El juicio comenzó a mediados de octubre de 2020 (en plena pandemia), el tribunal estuvo integrado por los jueces Eduardo Bianchini (presidente), Paula Borrello y Benjamín Révori. La parte acusadora estuvo representada por el fiscal Horacio Puyrredón, asistido por los adjuntos Mariana Vidal y Mauro Blanco, en tanto que el acusado fue asistido por la defensa por el servicio de defensa pública. Unas 40 personas entre peritos y testigos pasaron por los estrados de la sala de Audiencias de calle Chacabuco.

Oscar Walter Cejas, pidió declarar finalizado el debate, un extenso monólogo donde contó las miserias que vivió la relación, acusando a su esposa-niña de dejadez y abandono de las hijas, no tuvo un gesto de remordimiento por el asesinato de la mujer que decía tanto amar.

Aseguró que Katherina, era una persona cuando estaba con él, y otra cuando hablaba con la madre, por lo que trataba de convencerla de que no hablara y que le preguntara a él antes de decir nada. Negó haberla  agredido en alguna oportunidad   y aseguró que no discutían en voz alta ni frente a las hijas porque se asustaban. Además  afirmó que ella le recriminaba que nunca estaba presente, y no entendía que debía trabajar. Que su suegra cuestionaba las condiciones del lugar en el que estaban, y quería que su hija retome a Rufino. Cuando Katherina le dijo que no quería estar más con él sufrió una depresión por sus hijas.

Violencia preexistente

El 20 de noviembre el tribunal dio a conocer el fallo que condenó a cadena perpetua al femicida, fallo ejemplar en la provincia, donde en algunas circunscripciones la cuestión de genero aún no había calado en el sistema judicial.

Cejas, fue condenado en primera instancia por la autoría del delito de homicidio agravado (por el vínculo y por ser perpetrado por un hombre contra una mujer mediando violencia de género). La defensa del acusado hizo reservas para apelar la sentencia, por lo tanto todavía no está firme

Si bien  la estrategia defensiva fue intentar plantear circunstancias extraordinarias de atenuación en el accionar de Cejas, el tribunal descartó estos argumentos.

El resultado de este juicio es meritorio y una vez más la Tercera Circunscripción Judicial sentó un antecedente invaluable para los derechos de las víctimas de violencia de género. Al respecto cabe recordar que pocos días antes la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Venado Tuerto ratificó la condena de prisión perpetua para José Fuentes (49) por el femicidio de Patricia Zeballos. Es de esperar que el próximo 26 de marzo, también use la misma vara al valorar los hechos juzgados.

En la  oportunidad, los fiscales Horacio Puyrredón y Mariana Vidal, que intervinieron en el proceso de investigación y el juicio, celebraron el histórico fallo, que incluyó las figuras de Homicidio agravado por el vínculo y Femicidio. “Es una pena ejemplar en la región y acompaña la visión que viene teniendo el servicio de Justicia local con el fallo Fuentes”, destacaron, haciendo referencia a la reciente condena por el crimen de Patricia Zeballos.

“La Fiscalía realizó el trabajo investigativo en equipo, debo resaltar la labor de la psicóloga Evangelina Traini, de la ciudad de Rufino, quien se puso en esta causa en una posición activa. En el alegato de inicio y armado del esquema del juicio estuvo el fiscal Mauro Blanco, y se sumó la Mariana Vidal que fue el personaje principal en este juicio, con un alegato de cierre que fue brillante y determinante para que Cejas sea condenado a prisión perpetua”, resaltó Puyrredón.

“Es la segunda vez en la historia de los Tribunales de Venado Tuerto que se toma el pedido de cadena perpetua y la recepción de la figura del femicidio. Como Ministerio Público pretendíamos que se acoja esta figura para que se entienda que matar a una mujer en circunstancia de violencia de género, más allá del vínculo, se pena con prisión perpetua”, enfatizó la fiscal Vidal.

Además, la funcionaria judicial destacó “el contexto que estaba sufriendo Katherine, que no era una violencia habitual, sino propia de su condición de mujer y el hombre creerse superior para violentarla en todos los aspectos de su vida. Había violencia psicológica, económica y física. Y se lo pudimos demostrar al tribunal”, destacó.

A mediados de mayo la Cámara Penal de Venado Tuerto confirmó la condena a prisión perpetua para el hombre juzgado por haber asesinado a su ex pareja. La sentencia contra Oscar Walter Cejas, que había sido apelada, fue confirmada por tribunal de alzada conformado por los camaristas Juan Pablo Lavini Rosset, Tomás Orso y Andrea Fernández.

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