sábado 30 agosto 2025
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La experiencia de Favio, un comerciante venadense que movido por el espíritu solidario participa de Puentes del Alma

(PR) Favio Petryszak es integrante de Puentes del Alma y este fin de semana viajó una vez más al norte junto a un grupo de personas con el objetivo de seguir avanzando en los diferentes proyectos solidarios que la ONG tiene.
Por invitación de un amigo, este venadense llegó a Puentes, en busca de algo que hace mucho quería encontrar pero que aún no lo había logrado. Así fue como un sábado cambió un partido de futbol por una visita a Puentes y desde entonces su vida ya no es igual. Ahora todo puede esperar, su vida personal, su actividad comercial “con el paso de los años aprendí que doy cualquier cosa por un viaje en Puentes y no lo que pueda ganar en 3 o 4 días. La plata no hace la felicidad”, asegura.


El primer viaje fue a Salta, “sentí cosas que nunca había sentido. Siempre me sentí que no tenía mucha llegada a los chicos pero en este viaje Patricia me dijo que tenía un carisma especial con los chicos que yo jamás lo había visto”, recuerda Fabio. En cada visita, el trabajo es arduo y las jornadas largas por lo que los momentos para compartir con los chicos suelen ser las comidas, un momento que este venadense rememora con mucho cariño.
“Uno se cree que le lleva un montón de cosas a las familias pero el amor que ellos te brindan es algo impagable”.


Los viajes se suceden uno a uno y con ellos las experiencias y aunque a veces sea necesario dejar de lado actividades o eventos importantes Fabio no duda en hacerlo. “Yo vuelvo de un viaje y estoy pensando que en 3 meses tengo el de Salta y me esfuerzo y sé que lo voy a hacer. Le he tenido que pedir plata prestada a mi viejo por no tener para viajar”, comenta.


Aunque muchas veces sea complejo de entender para otros lo que motiva a cada Puente, Favio asegura que la gratificación es inmensa, “es muy difícil de explicar lo que uno siente, hay que vivirlo”, agrega.
“La argentina tiene una realidad. Nosotros tenemos todo y nos vivimos quejando si se te corta el canal de tv y ellos son tan felices jugando a las bolitas, tejo. En un viaje les llevamos películas que pudieron ver. Ver sus caras, su emoción no tiene precio”, expresa Favio quien también atesora un abrazo de uno de los niños que lo tomó por sorpresa “negro, te espero el año que viene” que lo marcaron para siempre.

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