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Llamas y sombras: investigan incendios intencionales en Aarón Castellanos

(Nota de Pablo Tomás Almena, PUEBLO Regional edición papel segunda quincena de noviembre) La noche antes de las elecciones del 28 de octubre una vivienda y el centenario colegio de los franciscanos de Aarón Castellanos ardieron en llamas. Aún hoy son más las preguntas que las respuestas. Pese a que públicamente se estigmatizó a un menor (JB) con dificultades de aprendizaje como responsable de los hechos, en el pueblo todos aseguran que es inocente. Incluso su abuelo (quien supuestamente lo había puesto a disposición de la justicia) dice que su nieto en realidad no fue. En sede policial el menor aseguró que le pagaron para que realizara los incendios. La próxima pieza movida debe correr por cuenta de la Justicia. La trama detrás de un hecho que pretendió presentarse como policial, pero que tiene otro trasfondo: miedo, intereses cruzados y la mala política se asoman en las tierras que rodean a La Picasa. Hoy JB paga el pato solo y alguien duerme tranquilo en Aarón Castellanos… Por ahora.

Aarón Castellanos- “Héctor Carlos Barale”, se presentó el hombre ante el grabador de PUEBLO Regional. Cabello cano, manos ajadas por el trabajo rural de toda su vida; la voz entrecortada. Sobre la última calle del pueblo (obviamente de tierra) la vivienda alejada denota vida de trabajo y esfuerzo. De a caballo, vuelve del pueblo ‘El Laucha’ Barale, como allí lo conocen. “Todo el pueblo dice que mi nieto no fue”, remarca y refuerza: “Yo sé que no fue”. Nos sentamos debajo de una arboleda que a cincuenta metros de su casa cobija un par de trastos viejos, el cuerpo sin vida de una heladera que ya no es. Este es el tercer encuentro procurado por PUEBLO Regional para dialogar con el abuelo de JB, el jovencito de 14 años que se autoinculpó por los hechos sucedidos en Aarón Castellanos en las vísperas eleccionarias pasadas.

Una media verdad es una mentira
La crónica periodística relatada tanto en LT29 como en El Informe por un corresponsal refiere a que la seguidilla de incendios, varios de ellos iniciados dentro de un colegio centenario propiedad de la Orden Franciscana, no solo fueron intencionales sino que ya tenían un responsable que se habría auto incriminado. Supuestamente lo había hecho en presencia de su abuelo. Y que por voluntad de Barale ya estaría a disposición de la Justicia de Menores. Pero lo que surge de hablar con los protagonistas, en Aarón Castellanos, es bien distinto. Barale repite: “Yo sé que no fue. El solo no lo pudo haber hecho…”. ¿Cómo? ¿La crónica periodístico-policial no decía que el propio abuelo era quien lo había puesto a disposición del juez en virtud de reconocer responsabilidades? Altas fuentes judiciales consultadas por PUEBLO Regional aportaron otro dato relevante: en sede policial, JB (el menor de 14 años) habría declarado que efectivamente había sido el responsable, pero que le habían pagado para que cometiera los incendios ese día. Estos dichos luego no fueron ratificados en sede judicial, puesto que por recomendación del abogado de oficio JB hizo uso de su derecho constitucional de abstenerse de declarar. Sin embargo…
“JB tiene 14 años, y lo tengo yo desde que tuvo 10 días”, comienza Barale. “Estoy a cargo de él. El tiene tres hermanitas que están en Santa Isabel”, relata. Sobre lo ocurrido aquella jornada de octubre Héctor comparte sus dudas y certezas: “Acá yo no sé… pero el pueblo dice que no ha sido él. Y yo también digo que no ha sido él. Porque no se puede ¿En 10 minutos va a quemar el convento y otra casa? ¿Cómo en 10 minutos va a hacer eso?”.
El dato sobre que alguien habría pagado por esa tarea, presuntamente, cometida por JB es lo que desvela al pueblo. “Lo único que me dice es ‘yo no fui’. Me dice ‘yo no fui’. Vamos a ver, se descubrirá con el tiempo…”. Sobre aquel dato transmitido desde la órbita judicial en cuanto a lo declarado, en caliente, ante la policía, Barale reconoció que efectivamente había estado presente cuando JB declaró. “Sí, yo lo acompañé y declaró que había sido él. Pero yo le dije al policía…, no fue. Pero me dijeron ya declaró, que se le puede hacer…”.
Según el abuelo, en sede policial el adolescente sólo reconoció haber protagonizado el incendio en el colegio: “Sí, solo eso. Nada más. La otra casa que quemaron, la del barrio de por allá, del pueblo de Pablo Antúnes, tampoco fue. Porque él andaba con un compañerito y fueron juntos a ver cómo se había prendido. No sé cómo puede ser… O lo han amenazado”.
En cuanto a las supuestas amenazas sufridas por JB, el abuelo comentó: “Lo han amenazado para que diga que fue él. Digo yo, no estoy confirmando nada…”. Demasiados temores para alguien que tiene la convicción de que su nieto no es responsable de una de las tragedias más graves que ha vivido Aarón Castellanos en su historia.
Cuando se le hizo notar que JB había declarado en sede policial su responsabilidad en los hechos, pero que alguien lo había incentivado para que lo hiciera (que le habían pagado), el hombre comentó: “Bueno, eso es lo que pienso yo… pero él me dice que no fue”.
En este punto, Barale se animó a ampliar su declaración sobre los dichos de su nieto ante la policía y el supuesto pago para que cometiera el ataque: “Sí, sí, dijo que le habían dado 10 pesos o 20 pesos. No sé, habrán sido estos cachafaces. No sé. No puedo decir que fue aquél, que fue éste, porque yo no puedo decir nada”.

Influenciable, vulnerable ¿Acaso inocente?
Sobre si JB tiene antecedentes de algún tipo de hechos de violencia, el testimonio del abuelo va en sintonía con todos los recogidos en el pueblo: “No, a lo mejor de haber roto alguna vez un vidrio con la gomera… La otra vez jugando le sacó la llave de la moto a una prima y la tiró en el pasto. Pero la encontraron enseguida”.
En cuanto a la personalidad de JB, Barale afirmó: “No es que no estudia, sino que no le entra en la cabeza. Leer, aprender, le cuesta… El nombre de él lo sabe, pero no le entra en la cabeza para aprender, para leer. Por eso lo estoy haciendo ver con la psicóloga”. Sobre si puede o no manejarse con autonomía respecto a la cuestión del dinero, dijo: “Sí, de ir a hacer los mandados sí. Pero no tanto, no tanto tampoco…”.
Consultado por PUEBLO Regional sobre si se conocen antecedentes de hechos violentos en la localidad, respondió: “No, nunca. Yo no sé si fue por las elecciones…. Porque las elecciones las ganamos nosotros. Yo estoy con Wualther (Ramanzín). Estoy en la comisión. No sé si fue por las elecciones, no lo puedo comprender. Yo tengo 70 años, pero acá jamás en la vida hubo una pelea por temas de política. Jamás. No sé…”.

Mucho más que una escuela
La inmensa mayoría de las calles de Aarón Castellanos están nomencladas con los nombres de los sacerdotes franciscanos. La historia y la vida (antes más florecientes) del pueblo están atravesadas por ese hermoso convento que debiera ser declarado patrimonio histórico por sus características arquitectónicas, históricas, por su belleza. El estigma social con el que va a cargar JB si no se esclarecen realmente los hechos sería difícil de soportar por cualquier espalda. De allí la necesidad de que la investigación avance. Y el temor de que esto no suceda. El sentido común, la institucionalidad, ya tiene un culpable al que nadie en el pueblo cree el real responsable de los incendios. Sin embargo, de no avanzar la causa deberá cargar sobre su espalda, con esa piedra.
JB continúa asistiendo a la Escuela San Francisco, aquella donde aparentemente generó el incendio. Sobre la actitud de los directivos de la escuela, Barale comenta: “Me recibieron muy bien, y a JB también. La maestra le da clase de 14 a 16.30. Están los papás de los otros chicos y la maestra tiene miedo que me digan algo a mí o a JB. Para no tener encontronazos yo voy, lo llevo y lo traigo. Él de acá no sale. Sale solo para acompañar a la hermana y viene. JB termina ahora la escuela”. JB presenta serias dificultades de aprendizaje por lo que las autoridades del colegio, junto con los representantes de educación del Nodo Venado Tuerto y la Dirección de Minoridad lo han incorporado a un programa especial de aprendizaje, para hacer posible que termine la escuela primaria. Sobre si había sido nuevamente citado a declarar ante el juzgado de Venado Tuerto, el abuelo dijo que sólo una vez.
Ante el juez de Menores JB habría declarado lo mismo que había dicho en sede policial, según el abuelo: “Lo mismo que dijo acá, que había sido él. Pero ahí JB dijo adelante del juez ‘a mí me amenazaron…’”.
Cuando se le hizo notar que según fuentes consultadas por este medio, JB había optado por no declarar en el Juzgado, Barale solicitó aclarar la cuestión: “Conversando con el juez me dijo el abogado que el chico no declare. Entonces no declaró el chico”.
A tantas declaraciones dubitativas se le agrega un comentario que circula insistente por el pueblo: “Tenemos miedo de que algo le pase al chico”, manifestaron varios vecinos y personas cercanas a JB, y no dudaron a la hora de dar una posible sentencia: “Tengo miedo de que lo maten. Ya se va a saber la verdad. Ya vamos a poder decir la verdad”.

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