(PR) Con la llegada de los primeros fríos, vuelve el fantasma del “asesino silencioso”, como se conoce a la intoxicación por monóxido de carbono.
Según el último Boletín Epidemiológico Nacional se notó un aumento significativo de las intoxicaciones por este gas en el país, con cifras que en algunas semanas triplican los valores habituales: en la semana epidemiológica 12 (desde el 22 de marzo hasta el 28 de marzo) se confirmaron 177 casos de intoxicación por monóxido de carbono, un número muy superior a la media histórica de 63.
“El tema del monóxido de carbono se da sobre todo en épocas de invierno, que es cuando uno recurre a la calefacción, y sobre todo lo que tiene que ver con la parte de artefactos alimentados con combustibles gaseosos o líquidos, no con lo eléctrico”, graficó el subcomandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Venado Tuerto, Matías Bordoli.
El servidor público explicó que “para generar la combustión la llama necesita oxígeno. El monóxido de carbono se produce cuando la combustión es mala, cuando no está equilibrada”.
Bordoli describió que para descubrir que el artefacto está generando monóxido de carbono hay que controlar el color de la llama, tanto en cocinas como estufas, que debe ser de color azul, “si es una coloración amarilla o naranja, eso está hablando de una mala combustión”.
Dada la dificultad para detectar la presencia de monóxido de carbono, es que se lo considera un “asesino silencioso”, y en este marco, el bombero detalló que el primer síntoma de intoxicación es la somnolencia, “la persona tiene un poco de sueño. También puede provocar una situación de dolor de cabeza. Estos síntomas luego empiezan a incrementarse, con dolor de cabeza, náuseas, vómitos, inconsciencia y posteriormente, si la acumulación es alta, un paro cardíaco y la muerte”.
Las estadísticas son contundentes sobre la influencia de este tipo de envenenamientos, con alrededor de 200 muertos al año en todo el país, en tanto que la cifra de intoxicados registrados ronda las 80 mil personas.
Las recomendaciones al detectar los primeros síntomas de intoxicación son abrir ventanas y puertas para que se disipe el monóxido de carbono y permitir el ingreso de aire fresco.
Al mismo tiempo es recomendable consultar a un médico o servicio de emergencia, sobre todo en los dos extremos etarios, bebés y niños y adultos mayores.
Ante la llegada de los primeros fríos, el servidor público aconsejó comenzar a revisar los artefactos de calefacción con un gasista para controlar que estén todas las ventilaciones en buenas condiciones de uso.
En el caso de las estufas garraferas y cocinas alimentadas con garrafas, la recomendación es controlar con agua y detergente que esté bien realizada la conexión al regulador de gas.











