(PR/Norma Migueles) Este miércoles, se realizó en los Tribunales de Venado Tuerto la audiencia imputativa y cautelar en la que la fiscal Mayra Vuletic solicitó la prisión preventiva para un sujeto, identificado con las siglas JMB, sospechado de ser el autor del homicidio de Nicolas Godoy, el joven que desapareció en julio de 2014. El juez Adrián Godoy entendió que estaban abastecidos los requerimientos del CPP y ordenó la medida, además de agravar la figura de homicidio por el uso de arma.

La audiencia fue extensa, comenzó a las 9.30 y culminó a las 18.50. En esas más de nueve horas, las funcionarias del MPA desgranaron los resultados de una investigación que compartieron en estos últimos meses las fiscales Vuletic y Marianela Montemarani Mena, junto con el equipo de laboratorio de la Policía de Investigaciones (PDI) y que aceleró los tiempos en los últimos meses, con el aporte de un testigo protegido que dijo haber sufrido la extrema violencia de JMB, quien estaba detenido en la Alcaidía de Melincué por una denuncia por violencia de género, un claro patrón que parece haber repetido no sólo con sus parejas.

Vuletic trazo primeramente una semblanza de la vida de Nicolás, con sus aciertos y errores juveniles que lo llevaron a relacionarse con JMB a quien en 2011 le compró un automóvil. Entre ellos había una, aparentemente, fuerte amistad que se fisuró cuando Godoy le pagó con cheques, de la empresa de su familia, adulterados, que fueron rechazados.
Tras insistir en varias oportunidades, JMB llevó el caso a tribunales, donde se comenzó una causa por estafas en 2012, ya que desde la empresa le cubrieron el importe de un cheque. Posteriormente, solicitaron a Godoy que se presentara, pero este no cumplió. En 2014, ya en vigencia el nuevo sistema penal, en agosto se lo citó al denunciante para ver si proseguía la demanda y no respondió. Un mes antes Godoy había desaparecido.
El 14 de julio
El 14 de julio de 2014, Nicolás salió a realizar unos trámites bancarios para su abuelo, en horas de la mañana, cuando salió en su automóvil Volkswagen Quantum. Algunos amigos atestiguaron que lo vieron cerca de la terminal pasada la medianoche y un par de días después, su hermana se presentó y denunció que no lo habían visto luego de recibir el aviso de su madre, que vive en Buenos Aires, que se quería comunicar con él y no le contestaba.
El pedido de paradero tomó estado público, con un detalle, también faltaban los perros de los que nunca Nicolás se separaba. Una llamada del Parque Industrial informaba que el martes dos perros deambulaban al lado de la garita de calle Alem y los recogió un vecino piadoso.

Al día siguiente, el VW Quantum (con GNC) en el que se movilizaba Godoy explotó y se incendió en un monte cercano al viejo circuito municipal «Esteban Keni Solián». El estruendo fue tal que se escuchó hasta en el barrio Santa Fe, quedando como resto del vehículo una retorcida masa de metal. Se iniciaron rastrillajes en el lugar, en zanjones y campos cercanos por si aparecía el joven, ya sea herido o su cuerpo, pero nada de eso ocurrió.
Mientras tanto, enterada del suceso, una vecina denunció que el auto VW Quantum había estado desde la mañana del 15 de julio -antes del incendio- en calle Covacevich al 700, con la llave puesta estacionado frente a un baldío.
Amigos y familia coincidieron que en los últimos meses Nicolás vivía atemorizado, casi no salía de noche del campo y había comprado dos armas, una de ellas la tenía bajo su almohada.
La denuncia
A partir de entonces, si bien la investigación continuó, no obtuvo resultados y los años pasaron. Desde el Ministerio de Seguridad ofrecieron una recompensa por su paradero, pero fue sin éxito. Tampoco se encontró movimiento administrativo, uso de tarjetas, compra de pasajes o llamada telefónica que permitiera pensar que estaba vivo.
Pero en diciembre de 2025, un testigo de identidad reservada se presentó en la Fiscalía e hizo una denuncia sobre una terrible situación que le toco sufrir con un hombre cuyas iniciales son JMB.

Según relató, JMB solía hacer chistes delante de la familia sobre el «finadito Godoy». Supuestamente, en la madrugada del martes lo acompañó a buscar plata al campo y se fueron juntos. Mientras andaban juntos le habría disparado en la cabeza ocasionando su muerte. Luego se deshizo del auto y los perros.
La testigo indicó que «hablaba de Nicolás con odio», y que lo dejó «para que se lo comieran las carpas», una frase que aparecía cada vez que JMB amenazaba la testigo. «Tengo miedo que me pase lo que a Nicolás y me haga desaparecer», afirmaba la mujer.
También, describió a JMB como una persona violenta, que bebía y gustaba pegarle «porque sí», y le gustaba generar miedo con el uso de la violencia.
Los celulares
El análisis de los celulares de JMB permitieron ubicarlo en la zona cercana adonde ocurrieron los hechos. También, se pudo determinar que tenía unas 11 líneas telefónicas y dos o tres celulares a los que periódicamente les cambiaba el chip, evidenciando ser una «persona con conducta evasiva» que no quería que lo ubicaran.
Con los datos recabados y ante un nuevo escenario, la Fiscalía volvió a convocar a testigos y de esa manera quedó elaborada la teoría del caso imputada este miércoles contra JMB y poder así continuar con la investigación ya que aún no apareció el cuerpo de Godoy.









