(PR) Como cada verano la combinación de calor y humedad favorece la proliferación de distintos insectos, entre ellos los molestos mosquitos que no respetan “pelo ni marca” a la hora de atacar.

El uso de repelentes es la medida de protección más recomendada, pero en este caso hay que tomar ciertos recaudos.
El jefe de Pediatría del Hospital Regional “Alejandro Gutiérrez”, Rodrigo Mendoza, indicó que “en niños menores de dos meses está contraindicado el uso de repelentes”, para luego explicar que “en los distintos repelentes en Argentina lo que cambia es la composición y la cantidad de componente activo DEET que tiene, que se puede usar hasta un 25%”.

El DEET (NN-Dietil-meta-toluamida) es el ingrediente activo más efectivo y común en repelentes de insectos, protegiendo contra mosquitos, garrapatas y otros artrópodos al confundir sus receptores sensoriales, evitando que piquen, y su concentración determina la duración de la protección, no su potencia.
“Cualquier repelente que se compra en Argentina, se puede utilizar en cualquier persona mayor de 2 meses sin problemas”, apuntó Mendoza.
Como producto alternativo el profesional citó a la citronela, aunque reconoció que no se lo recomienda en estos momentos por la proliferación de mosquitos portadores del dengue. En este caso, la repelencia tiene muy poca duración, entonces cada media hora hay que estar reponiendo la aplicación del producto.
Golpe de calor

El pediatra recordó que los máximos cuidados para evitar golpes de calor se deben tomar con los niños muy pequeños y los adultos mayores, ya que son los más propensos a sufrir sus efectos.
“Con las altas temperaturas es recomendable tomar abundante cantidad de agua, no estar expuestos al sol entre las 11 y las 4 o 5 de la tarde, usar sombrero o gorra, y ropa blanca o clara”, puntualizó Mendoza, y pidió extremar los cuidados con niños menores a dos años porque “aunque estén a la sombra, igual pueden sufrir un golpe de calor. Es importantísima la hidratación con agua”, remarcó.











