(PR) Esta semana, la Secretaría de Comercio y el Ministerio de Salud constituyeron una mesa de trabajo con representantes de asociaciones cardiológicas, prestadores privados y cámaras de proveedores con el objetivo de “establecer prioridades y encauzar diferentes situaciones que afectan al sector” dada la falta de insumos médicos.

Esta medida es resultado de una seguidilla de reclamos de distintos prestadores que denunciaron el faltante de insumos y plantearon la gran incertidumbre que enfrentan por el presente del sector.
En este sentido, el director médico del Sanatorio San Martín y presidente del Círculo Médico del Departamento General López, Joaquín Sánchez de Bustamante, describió que “en el Sanatorio realizamos cirugías cardíacas de alta complejidad y nos vemos afectados con este escenario, donde el principal perjudicado es el paciente, porque deben reprogramarse cirugías, cuando algunas de ellas son de necesidad inmediata. Esto no es una novedad porque hace ya algunos meses que lo venimos sufriendo”.
Paralelamente, respondiendo a los pilares de la ley de mercado, ante la escasez comienzan a aparecer los sobreprecios. Al respecto, Sánchez de Bustamante reconoció que es una problemática común a todos los rubros, pero en el caso de la salud privada “los productos e insumos aumentan a un ritmo más acelerado que la inflación y una muestra de ello es lo que ha sucedido con algunos antibióticos que pasaron de costar 500 o 600 pesos la ampolla a 6 mil o 7 mil pesos”.
En la misma línea, comparó: “Estamos hablando de incrementos que incluso han superado a lo que vivimos en la pandemia por COVID19, cuando algunos medicamentos, sobre todo los que utilizamos para sostener a un paciente en respirador artificial, subieron un 800 por ciento”.
Ante este panorama, el director del Sanatorio San Martín opinó que, para resolver el problema del faltante de insumos, “debe haber una firme decisión nacional, con la apertura controlada de las importaciones para aquellos productos que no se proveen en el país para que puedan ingresar”.
En este marco, describió que “la salud es un bien social, eso está claro, pero los insumos, los gastos, sueldos que aumentan constantemente hay que pagarlos; y ese dinero ingresa de los financiadores, que con los montos que hoy aportan no alcanza para cubrirlo. Avizoramos tres, cuatro o cinco meses que serán muy difíciles”.

Para cerrar, Sánchez de Bustamante opinó que “el sistema de salud requiere una restructuración. Hay muchos intereses de por medio, por eso no debe ser un proceso liberado, pero tampoco fragmentado como está ahora, con prestaciones que no son las adecuadas”.











