(PR/Rocío Guzmán/Santiago Córdoba) Este 24 de marzo, en el marco del Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, se llevó a cabo en Venado Tuerto un acto conmemorativo en el Centro Cultural Municipal, en el que diversas voces recordaron a las víctimas del terrorismo de Estado y reafirmaron el compromiso con la democracia y los derechos humanos.


«Estamos acá para recordar, pero también para denunciar»

La primera en tomar la palabra fue Miriam Carabajal, secretaria de Territorialidad y Desarrollo Cultural del Gobierno de Venado Tuerto. En su discurso, destacó la importancia de la memoria como una herramienta fundamental para combatir el olvido y el negacionismo.
«Estamos acá para recordar», señaló Carabajal, pero enfatizó que el acto no se limitaba solo a la memoria, sino que también representaba una «apelación de humanidad» y una denuncia contra la deshumanización impuesta por la dictadura.
Hizo hincapié en cómo el régimen militar intentó erradicar cualquier forma de resistencia, incluso a través de la censura cultural, prohibiendo libros infantiles que promovían el pensamiento crítico y la imaginación. «Sacaron de circulación hasta los libros, libros infantiles», dijo, mencionando títulos como Un elefante ocupa mucho espacio y Las plantas de Bartolo.

Además, advirtió sobre los peligros actuales de discursos que reivindican el pasado dictatorial o que minimizan sus crímenes. «Las escenas de deshumanización y violencia, la reivindicación de la dictadura, el negacionismo, lo peligroso de un discurso que retome y resignifique los principios de la dictadura», expresó, insistiendo en la necesidad de defender la democracia y los derechos humanos como pilares fundamentales de la sociedad.
«Hoy no es solo un acto recordatorio. Es un pronunciamiento claro, una apelación, un compromiso y una alerta», concluyó.
El legado de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo

Luego tomó la palabra la profesora Julia Lacanfora, quien remarcó la relevancia histórica del 24 de marzo y recordó a los 30.000 desaparecidos, entre ellos 12 vecinos de la ciudad.
Hizo un especial reconocimiento a la lucha de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, señalando que «su valentía y determinación nos recuerdan que la memoria es una herramienta muy poderosa».
«Cada paso que dieron en la plaza, cada pañuelo blanco, simboliza un grito de justicia que aún resuena en nuestra sociedad y en todo el mundo como defensa de los derechos humanos», afirmó.
Destacó también el papel de Argentina como un país pionero en juzgar a los responsables del terrorismo de Estado y en reconocer la violencia de género sufrida por muchas mujeres durante la dictadura.
«La memoria de nuestros desaparecidos nunca se apague»

Finalmente, Griselda Rúa, representante del Instituto por la Verdad, Memoria y Justicia, cerró el acto con un firme mensaje de resistencia y compromiso.
Resaltó el rol de los organismos de derechos humanos y del feminismo en la construcción de memoria y en la lucha por un futuro sin violencia. «Han incluido las voces de quienes fueron silenciados, han reivindicado la historia y han puesto en relieve la necesidad de un futuro sin violencia donde cada vida sea valorada y respetada», afirmó.
Asimismo, dejó en claro que la memoria no es negociable y que ningún gobierno podrá borrar la historia. «Que la memoria de nuestros desaparecidos nunca se apague y que ningún gobierno de turno pueda intentar convencernos de lo contrario», expresó.
En sus palabras finales, Rúa enfatizó: «Los derechos humanos no son un curro», y reafirmó el compromiso de la sociedad con la memoria, la verdad y la justicia. «Este año, como siempre, y para que se grave definitivamente en la memoria colectiva, reafirmamos: dictadura, nunca más».
