(PR/Gustavo Brianza) Dejando atrás varios años con lesiones crónicas que, con el correr del tiempo, influyeron también en lo mental, la tenista de Venado Tuerto, Victoria “Vito” Bosio, a sus 31 años, se encuentra en una de sus mejores etapas como jugadora profesional y sueña con estar en las qualys de los torneos de Grand Slam representando a la ciudad y a la Argentina.

“Estoy atravesando uno de los mejores momentos de mi carrera, estoy muy contenta con este presente. El año pasado fue un año muy importante porque teníamos bastantes desafíos, el principal era ver cómo me respondía el cuerpo de acuerdo a las lesiones, así que gracias a Dios y al equipo que armamos, se vio todo bien y pude competir casi todo el año, además de que me acompañaron mucho los resultados”, expresó Vito en charla distendida con Pueblo Regional, tras uno de sus entrenamientos en cancha de Centenario.

Viene de ser finalista en el W50 de Buenos Aires, que junto a una definición de un W60 en 2019 fueron los mejores resultados de su carrera como profesional. “Más allá de ganar un torneo o no, lo fundamental es acumular buenas semanas durante el año, lo cual también se nota mucho en el ranking”, reconoció Victoria, quien comenzó en el puesto mil y hoy se ubica entre las 330.
A lo largo de su carrera, Vito tuvo una etapa como junior, llegando a estar ubicada en el puesto 11, y luego cuando se sumó al circuito WTA. Lamentablemente, después llegaron las lesiones -algunas muy groseras-, que a lo largo de siete años comenzaron a dificultar su carrera como deportista.
“Primero fue una pubalgia crónica y después el problema fue en la cadera siendo casi insostenible seguir jugando. Estuve más de siete años dando vueltas para encontrar una solución, me hice millones de tratamientos, visité a un montón de médicos e incluso me instalé en España, porque allá hay muy buena rehabilitación, pero no había forma”, recordó.

Si bien nunca pensó retirarse como tenista, llegó un punto en el que tuvo que aceptar lo que le estaba pasando y con casi 30 años se le dificultaba continuar. “Por algo suceden las cosas en la vida, y ahí fui cuando conocí a Luis (Zamprogna), al Capi (Javier Capitaine) y junto a Fede (Murray) mi entrenador, nos juntamos todos, empezamos a trabajar en equipo para ver si me podían rehabilitar y gracias a Dios y gracias a ellos se dio que el cuerpo empezó a responder, sin ninguna clase de tratamiento sino de entrenamiento y de trabajos específicos para la cadera y el pubis”, señaló Vito.
Las lesiones que Victoria Bosio tuvo a lo largo de esos años, también repercutió en lo mental, que la llevó a estar mal, triste y con angustia. “En esa etapa conocí a Corina (Morelli), que es mi mental coach, porque sentía que necesitaba ayuda urgente, y me hizo muy bien. Con ella empezamos a hablar que hay una vida atrás del tenis, también empecé a disfrutar la vida desde otro lado y cuando me tocó volver al circuito me di cuenta que disfruto el tenis de otra manera”, recalcó.
“Cada uno en su área pone lo mejor y esto se hace en equipo, más allá que el tenis sea un deporte individual. Yo creo que si no hubiera un equipo como el que tengo la suerte de tener atrás, sería imposible que un jugador funcione”, reconoció.

Respecto a los próximos objetivos, sostuvo: “Nos propusimos con Fede poder mejorar algunas jugadas determinadas adentro de la cancha, también jugar todas las semanas, no tanto ganar porque es difícil, pero si para participar y ser parejos todo el año. Sueño con intentar llegar a las qualys de los Grand Slam, que desde que no pude jugarlos más -cuando era junior-, siempre me quedó eso entre los dos ojos”, especificó Vito.
En los próximos días, Victoria estará viajando a México para competir a lo largo de tres semanas en torneos W15, W35 y un W50, más otros que hay en Argentina y un WTA en Bogotá.
Su resiliencia y la fuerza de voluntad que tuvo para salir adelante puede servirles a otros deportistas que estén pasando por la misma situación que ella atravesó en su momento. “A veces es difícil dar un consejo porque cada persona es muy diferente, a lo mejor te digo dale que vos podés y mentalmente en ese momento no lo podés hacer, pero como humilde opinión les diría que hay que aceptar los momentos, porque por algo son, para aprender cosas, para tomarse un tiempo, para ver cosas que a lo mejor uno no ve y que por algo la vida te pone a prueba. Tomar esas situaciones con calma, paciencia e intentar disfrutar de ese proceso por más incómodo que sea”, aconsejó la experimentada tenista venadense.

Por último, agradeció a los que siempre están acompañándola: “A mi familia, que siempre está detrás de mí; a mi novio Andrés; a Fede (Murray), que es como mi segundo padre; a todo mi equipo que siempre estuvo pendiente: Corina, Luis y el Capi, y a toda la gente que estuvo pendiente de mí mucho tiempo”.









