(SantiagoCórdoba//LauraMiserere) Este martes se celebra el Día Internacional de la Enfermería en homenaje al nacimiento de Florence Nightingale, madre de la disciplina moderna. En ese marco, la jefa del departamento de enfermería del Hospital Alejandro Gutierrez, Hilda Gómez, y la supervisora y coordinadora del área materno infantil, Paola Bongiovanni, expusieron la dura situación que atraviesa el sector.
Este año, el lema principal del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) es:
«Nuestras enfermeras. Nuestro futuro. Las enfermeras empoderadas salvan vidas».
Dicho enfoque enfatiza en la importancia de la inversión, condiciones laborales dignas y liderazgo para fortalecer la salud global. En ese sentido, Bongiovanni explicó lo difícil que es para ellas estar enteras para contener a otros, cuando se trabajan 16 horas, se descansa poco y el dinero no alcanza. «Tengo 8 horas para dormir, comer, ocuparme de mi hijo y de la casa. Se termina con una sobrecarga emocional de la que poco se habla. En la pandemia fuimos heroínas y ahora se olvidaron de nosotras«, lamentó.

Condiciones laborales
Las profesionales explicaron que en el hospital hay déficit de personal, pero que no está relacionado con la falta de personas capacitadas, sino con la carencia de ofertas laborales dignas y permanentes. «Capaz llamamos a alguien para que venga a trabajar y cobra tres meses después. Por eso, muchos eligen otro circuito laboral», describió Bongiovanni.
Por otro lado, Gómez celebró que, a diferencia de periodos anteriores, hay muchas personas que se graduaron en la carrera de enfermería. En ese sentido, valora la apertura de la oferta académica, tanto en Venado Tuerto, donde hay dos facultades, una pública y otra privada, como en la región. Precisó que recibieron enfermeros de Colón, Rufino y María Teresa que, por orden provincial, el instituto de la última localidad cerrará sus puertas. «Hoy en día enfermeros nos sobran, pero lo que faltan son puestos de trabajos justos», concluyó.
Satisfacciones en «el arte de cuidar»
A pesar de las adversas condiciones laborales que atraviesan trabajando dentro de la salud pública, las profesionales se emocionan al recordar el cariño que reciben de los pacientes. «Cuando una recorre los pasillos observa la gratificación de la gente hacia los enfermeros a través de un chocolate, un cartelito o un dibujo en el área de pediatría. Durante esta gestión se instaló en el hospital un código QR para que la gente pueda dejar quejas, pero por suerte estas son muy pocas y los que abundan son los mensajes de agradecimiento».
«Las más viejas, como yo, muchas veces vemos nacer niñas que luego regresan cuando ya son madres. Esos vínculos son los que quedan para siempre, nadie te los saca», reflexionó Gómez, quien destacó que el reconocimiento de la comunidad es el motor que las mantiene en pie.
«No se sientan solos»
Sobre el cierre, las referentes dejaron un mensaje para sus colegas. A pesar de que para muchas de ellas el contexto actual transforma la celebración en una jornada de duelo, instaron a no bajar los brazos.
«El mensaje final es que no se sientan solos. Que siempre cuenten con el compañero de al lado para decir ‘lo estoy pasando mal’, porque entre nosotros siempre algo se puede hacer», expresó Bongiovanni.
Finalmente, resaltaron la capacidad de resiliencia que caracteriza a quienes eligen este camino: «Enfermería siempre encuentra una solución y le busca la vuelta a todo, aunque sea con tela adhesiva. El ingenio de nuestra profesión es único cuando se trata del arte de cuidar», concluyeron.














