Druetta, el exjefe policial que grababa sus conversaciones con políticos, policías y narcos

Al exjefe de inteligencia de Drogas Peligrosas de Santa Fe los narcos le decían Speedy González, como el histórico dibujo animado de Warner Brothers. Aleandro Druetta era rápido, como el ratón. Pero no para detener a los narcos que debía perseguir, sino para hacer negocios con ellos.

El próximo jueves llegará la etapa de los alegatos en el juicio que enfrenta Druetta y el narco Ignacio Actis Caporale, cuyo testimonio como arrepentido sirvió en parte para avanzar en esta causa que no terminará con el veredicto final, sino que más de una década después, avanzará en otro eslabón, sobre otras complicidades en la estructura de la policía.

En la investigación que llevó adelante el fiscal Federico Reynares Solari apareció un archivo de escuchas telefónicas recuperado en noviembre pasado de la computadora del propio Druetta que guardaba esos audios como un reaseguro. Esa nueva línea podría escalar en la estructura de mandos de la jefatura de la policía en ese momento.

El jueves la defensa de Druetta realizará su alegato y se prevé que a comienzos de marzo el Tribunal Oral Federal Nº 3 a cargo de los jueces Eugenio Martínez, Osvaldo Facciano y Roberto Vásquez, dicte sentencia. Al lado de Druetta está sentado en el juicio otro policía, Juan Delmastro. “Tiburón”, como lo llamaban a este agente que fue condenado en la causa de Los Monos, tiene un pedido de pena de 9 años.

“Druetta manejaba información que se la guardaba y no decía nada; había un manejo particular de la información por parte de él muy funcional a lo de que nosotros lo estamos acusando, es decir «vos perseguís a unos y a otros no»”, remarcó el fiscal Reynares en diálogo con los medios.

Los audios que registró Druetta, que fue jefe del departamento General López, contienen charlas con personalidades de la política, con policiales y hasta con el narco oriundo de Firmat Aldo “Totola” Orozco, con quien tuvo una extensa y distendida conversación de una hora.

En la extensa investigación que llevó adelante la Procuraduría de Narcocrminalidad (PROCUNAR) y el fiscal Claudio Kishimoto se logró detectar que el ex jefe de Inteligencia suministraba a un narco de Rosario estupefacientes -que probablemente obtenía en otros operativos- para vender y después detenía a los dealers y consumidores para hacer buena letra en la policía, donde logró ascensos importantes. Incluso, usaba a los medios de comunicación para que difundieran sus operativos “exitosos”, que -de acuerdo a las actas analizadas en la causa- el origen de la investigación eran denuncias anónimas.

La corrupción en la policía de Santa Fe supura cada vez más a través de decenas de casos en los que aparecen involucrados efectivos jerárquicos de esa fuerza.

Una de las claves en la causa de Druetta fue la declaración de Actis Caporale como arrepentido. Pero no todo lo que declaró este joven pudo comprobar en su investigación la Justicia. El narco que estuvo prófugo varios años contó detalles de la relación que tenía con el jefe de Inteligencia a fines del año pasado. Los investigadores reunieron cinco expedientes en los que se corroboran los dichos del detenido, algo que le dio -según las fuentes judiciales- mucha solidez a la causa.

“El jefe era Druetta, que era el que entregaba la droga y decía a quién le tenían que vender”, declaró el arrepentido en el expediente N°44820/2018, y agregó que “también pedía que le “entregara” a gente que compraba droga para él después detenerlos con procedimientos que usaba para ascender en la carrera policial”.

Caporale contó de un caso en el que Druetta, según el expediente, le dio 500 troqueles de LCD, con dosis con forma de bicicleta. El vendedor de esta sustancia tenía un comprador. El jefe policial se quedaba con el dinero. La entrega del estupefaciente se produjo en el parque España, en pleno centro de Rosario. Druetta pasó a buscar por el departamento del narco el dinero que había obtenido.

Otro de los delitos que cometía el policía era introducir en las actas datos falsos que le proveía el narco. Eso se detectó en varios expedientes.

Druetta ya había sido allanado en abril de 2018 en tres domicilios en Rosario y Alvear, donde la Gendarmería secuestró computadoras, teléfonos y 150.000 pesos en efectivo. Fue procesado en ese momento por “confabulación” con el narco Ignacio Actis Caporale, un joven que fue detenido en 2016 con el nombre falso de Alex Aqua corriendo una carrera de autos en el autódromo de la Ciudad de Buenos Aires. Ahora el jefe policial fue imputado como jefe de una asociación ilícita.

El fiscal Kishimoto encontró en el expediente de Caporale, que estaba prófugo desde 2012 cuando la Policía de Seguridad Aeroportuaria allanó su departamento en el centro de Rosario, unas escuchas telefónicas en las que se sospechaba que este narcotraficante hablaba con un policía. Estaba prófugo desde esa época cuando alguien le avisó cuando volvía de un viaje a Colombia que estaban allanando su casa. El vuelo hizo una escala en Lima y allí se perdió su rastro.

Tras una serie de peritajes que hizo la División Acústica Forense de la Policía Federal se comprobó que era la voz de Druetta, quien en la indagatoria dijo que el Nextel con el que se realizaban esas llamadas no era suyo. En esas conversaciones el jefe policial le avisaba al narco que lo iban a trasladar a Venado Tuerto, en el sur de Santa Fe, y que eso lo iba a favorecer, porque podría vender droga en esa zona.

Druetta tuvo una participación importante en el caso de la causa del ex jefe de la Policía Hugo Tognoli en 2012, quien fue absuelto el año pasado en la causa en Rosario, aunque anteriormente fue condenado a seis años por la Justicia federal de Santa Fe.

Este policía detuvo a dos de los narcos que estuvieron involucrados con Tognoli, como Carlos Ascaíni y Aldo Orozco, quienes manejaban, según la causa, el tráfico de estupefacientes en el sur de la provincia de Santa Fe. Ahora surgen sospechas sobre porqué cayeron esos jugadores del narcotráfico en esa región.

Detuvo a Ascaíni en la intersección de las rutas 90 y 94, donde secuestró en su auto un kilo de cocaína. El peritaje que se hizo en la causa dio una sorpresa. Eran 960 gramos de azúcar impalpable y solo 40 gramos de cocaína. Ascaíni fue liberado y luego detenido, con más pruebas, el 9 de marzo de 2013 por orden de los fiscales Federico Reynares Solari y Juan Murray, quienes lo acusaron de formar una empresa criminal conjunta con Tognoli. El narco de Villa Cañás fue condenado en junio de 2018 a diez años de prisión.

A Orozco, alias Totola, lo detuvo junto con 16 personas en Firmat, en un operativo que también terminó mal, con el narco en libertad porque las actas no coincidían. Se sospechaba que Druetta pretendía correr del negocio de la venta de drogas a Totola para instalarlo a Actis Caporale, su supuesto narcosocio de Rosario.

 

Fuente: Aire Santa Fe

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