La modificación del régimen de zona fría dejará sin el descuento en la tarifa de gas a casi 500.000 usuarios de la provincia, principalmente en el extremo sur.
El Senado aprobó y convirtió en ley el proyecto para readecuar el régimen de zona fría, que subsidia el precio del gas para los habitantes de localidades donde se registran bajas temperaturas. El oficialismo logrará así acotar el alcance de esa subvención. De esta manera, 1,6 millones de usuarios de más de 90 municipios perderán el beneficio.
El régimen de subsidios a las tarifas de gas en zonas frías fue creado en 2002 a través de la Ley 25.565.

El cambio implica que esos hogares pasarán a pagar una tarifa similar a la que actualmente abonan los usuarios residenciales de la ciudad de Santa Fe. Se estima que, para quienes pierdan el beneficio, el incremento será de alrededor del 40 %.
La modificación no alcanza de la misma manera a todos los usuarios de la provincia y tampoco tendrá impacto sobre el sector productivo. El régimen de zona fría está vinculado al consumo residencial de gas y al descuento aplicado sobre las facturas de los hogares.

Aumento estimado del 40 por ciento
Uno de los principales efectos del cambio será la eliminación del subsidio para casi 500.000 usuarios de Santa Fe. Se trata fundamentalmente de hogares ubicados en el extremo sur de la provincia.
En términos de población, se calcula que la medida tendrá impacto sobre alrededor de 1,8 millones de personas que integran los distintos grupos familiares alcanzados. Hasta ahora, esos usuarios contaban con un descuento asociado al régimen de zona fría. Con la modificación aprobada, dejarán de percibir ese beneficio y deberán afrontar una factura de gas más elevada.
La diferencia será particularmente relevante para aquellos hogares que durante los meses de mayor frío necesitan incrementar el consumo para calefaccionar sus viviendas. Sin embargo, el impacto inmediato podría ser menor debido a la época del año en la que se produce la modificación.
¿Qué pasa con el consumo de gas durante el verano?
La fecha en la que se produce el cambio es un elemento importante para analizar su impacto inmediato. Durante la primavera el consumo de gas suele disminuir considerablemente en comparación con el invierno. Una de las razones principales es el menor uso de las estufas, que representan una parte importante del consumo durante los meses fríos.

Por eso, aunque la pérdida del descuento implica un aumento para los usuarios alcanzados, el impacto sobre el gasto familiar podría ser más moderado durante los próximos meses debido a la reducción estacional del consumo.
La situación puede ser diferente durante el invierno, cuando las temperaturas más bajas llevan a los hogares a utilizar durante más tiempo los equipos de calefacción. En ese contexto, el precio de la tarifa adquiere mayor importancia para las familias que necesitan consumir más gas para mantener una temperatura adecuada dentro de sus viviendas.
La variación del precio no necesariamente se traduce en una caída equivalente de la demanda. El consumo de gas se define como “inelástico”: es decir, cuando llega el frío, los hogares que tienen estufas y necesitan calefaccionarse continuarán utilizándolas aun cuando el costo del servicio sea mayor.
El cambio no alcanza al sector productivo
Otro punto es que la modificación del régimen de zona fría tiene un alcance específico: afecta al consumo residencial. Por lo tanto, el cambio no implica un aumento equivalente para las industrias, comercios u otros sectores productivos.
Además, los usuarios productivos pueden acceder a otras condiciones tarifarias mediante contratos de suministro de gas, incluso con tarifas que pueden resultar más bajas.
Para Santa Fe, esto implica una diferencia importante entre quienes mantendrán las condiciones actuales y los casi 500.000 usuarios que perderán el descuento.
¿Por qué se modificó el régimen de zona fría?
La decisión se inscribe en una política de reducción de subsidios y en el objetivo de alcanzar el déficit fiscal cero. Esta medida responde a un proceso más amplio de reducción de subsidios a los servicios públicos, que incluye también al transporte y la electricidad.

Se trata de una política que ya había comenzado durante gestiones nacionales anteriores y que fue profundizada por la actual administración. El efecto de esa reducción de subsidios se traslada parcialmente a los usuarios. En el caso de Santa Fe, los hogares que pierdan el beneficio deberán afrontar una mayor factura de gas.
El impacto, sin embargo, dependerá del nivel de consumo de cada hogar. Una familia que utilice poco gas durante los meses de menor demanda no tendrá el mismo gasto adicional que una vivienda que requiera un mayor uso de calefacción durante el invierno.
Vaca Muerta y el abastecimiento de gas
La modificación del régimen de subsidios también abre una pregunta sobre el abastecimiento energético y la necesidad de importar gas durante los meses de mayor consumo.
La eliminación del beneficio no significa que el país pueda dejar inmediatamente de importar gas para cubrir la demanda. El consumo residencial es relativamente inelástico, una suba de precios no necesariamente provocará una reducción suficiente de la demanda durante los períodos de frío.

Por ese motivo, la Argentina continuará necesitando importar algunos buques de gas para cubrir los picos de demanda durante el invierno de 2027.
















