Según AMSAFE, la devaluación de diciembre de 2023 consolidó una pérdida del 23% del sueldo docente. Este detrimento fue sostenido por el gobierno provincial, que cerró las paritarias por decreto e implementó el presentismo para evitar los paros.
En febrero de este año, el Ministro de Gobierno Fabián Bastía dio una conferencia de prensa antes de la votación docente de la propuesta paritaria junto con el Ministro de Educación José Goity. Allí ratificó que “quedó claro cuál es la política: cada uno puede faltar, ir al paro, pero lo hace a su costa. Así que cualquier día de paro será descontado”.
Mientras tanto, el gobierno de Pullaro anunciaba la ampliación del «premio por Asistencia perfecta» que sería también para los secretarios y preceptores. Por el mes de agosto, un docente con cargo directivo y supervisión que no haya tenido ausencias recibió $180.422, mientras que un docente de hasta 352 puntos $ 90.211, un docente con sistema de jornada completa $135.317 y por hora cátedra de nivel superior $ 7.519 y por hora cátedra de otros niveles $ 6.015. Estas cifras, en salarios de pobreza representan una importante proporción de los ingresos, por lo que los trabajadores de la educación se ven sometidos a evitar las licencias hasta por enfermedad.
«Para recuperar el poder de compra perdido y volver a nuestro punto de partida, necesitamos una actualización salarial superior al 30%. Cualquier incremento por debajo de esta cifra resulta insuficiente y solo perpetúa el empobrecimiento de nuestro salario», exige AMSAFE.

















