(PR) Que la gente cada vez come menos carne vacuna no es una novedad. Desde hace años que el consumo de cortes bovinos viene en retroceso ante otras carnes, como la aviar, primero, y ahora la porcina, y más atrás la ovina y el pescado.
Desde la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), informaron que el consumo per cápita de carne vacuna descendió a 47,5 kilos por habitante al año, un registro que se ubica entre los más bajos de los últimos veinte años.
La razón principal, según la CICCRA, es la pérdida de capacidad de compra de los hogares frente al encarecimiento relativo de la carne vacuna.


Sin embargo, el consignatario de hacienda, productor y rematador venadense, Esteban Boyle, planteó otras razones: “Acá hay varios factores que se van encolumnando y hacen que esta situación se esté dando. No bajó la cantidad de kilos de consumo per cápita. Lo que se ha cambiado son los hábitos de compra de distintas carnes. La carne vacuna mundialmente está demandada, mundialmente es la carne más cara”.
Haciendo foco en el mercado argentino, el empresario apuntó que “la carne vacuna está al doble de lo que vale la carne porcina, está tres veces arriba de lo que vale un pollo. Por ejemplo, si decimos que la carne vacuna vale 18 mil pesos el kilo, 9 mil pesos cuesta la carne porcina y 5.000 vale el pollo. Las diferencias son muy grandes, por eso se va variando el consumo de carnes y se va consumiendo cada vez menos”.
Por otra parte, relativizó que la mayor exportación de carne vacuna provoque aumentos en el mercado argentino: “Habiendo exportación, se pueden llegar a conseguir ofertas en algunos lugares, supermercados grandes o lugares como el frigorífico que tenemos acá, donde se pueden encontrar cortes que están 10.000 pesos más baratos que un corte de una carnicería”.

De todas formas, defendió los precios que manejan las carnicerías locales, al detallar que la media res completa le cuesta al comerciante 11 mil pesos el kilo, “entonces nunca te puede vender, como te vende el frigorífico, el asado a 12 mil, 13 mil o 15 mil pesos”, razonó Boyle.
Al mismo tiempo, reconoció que los precios internacionales de la carne vacuna están muy altos, “en este momento los stocks de hacienda han bajado en todos los países más exportadores de carne, les ha caído el stock por el gran consumo que hay mundialmente y entonces los valores se han ido a precios, tanto la hacienda en pie como la carne, que no hemos tenido nunca”.
A modo de ejemplo, citó que la Cuota Hilton, que históricamente tuvo un valor que rondó entre los 12 mil y los 15 mil dólares, en la actualidad está a más de 20 mil dólares la tonelada.

“Todos estos números hacen que se encarezca más la carne. Cuando vendíamos un ternero a un dólar el kilo, o un novillo gordo a un dólar el kilo, tocábamos el cielo con las manos, y ahora estamos en 4 dólares. Son números que no se van a ir en este momento, porque la demanda es mundial”, apuntó el consignatario de hacienda.
Más allá de este panorama alentador en los mercados internacionales, lo cierto es que en Argentina se estaría notando una baja en la faena de animales: “El que faenaba 50 en la semana, está faenando 35. O el que faenaba 200, faena 100. Ha caído todo el sistema, no solo el consumo, y eso vino para quedarse”.
Contra todos los pronósticos, para Boyle en este caso no se aplicaría la ley de oferta y demanda, y los precios se mantendrían altos para la mesa de los argentinos: “Si me preguntan si vamos a tener carne a 10 mil pesos el kilo, les digo que no. Hacer un novillo gordo, no es soplar y hacer botella. Tenés tres años desde la gestación hasta el bife al plato, así que no va a bajar”.

















