(PR) En el corazón del Impenetrable chaqueño, la solidaridad y la determinación comunitaria están transformando una realidad históricamente postergada. Lo que comenzó como la iniciativa desesperada de una madre wichi para que los niños de su comunidad no pasaran hambre durante las vacaciones, se convirtió en una red de asistencia nacional que hoy construye un espacio digno para el futuro de Miraflores.
La comunidad wichi de Miraflores, conformada por unas 35 familias en condiciones de extrema precariedad, cuenta desde 2008 con el apoyo de la organización venadense Puentes del Alma.
Juntos lograron levantar un anexo escolar que no para de crecer. Sin embargo, la llegada del verano siempre trae una problemática crítica: el cierre de la escuela implica también el cierre del comedor escolar, dejando a los alumnos sin su principal fuente de alimento.


Ante esta situación, Eladia, una mujer de la comunidad que colaboraba como cocinera durante el ciclo lectivo, decidió no quedarse de brazos cruzados. Con utensilios prestados y utilizando los alimentos que Puentes del Alma había dejado en reserva, armó un merendero improvisado en el patio de su casa, sirviendo las raciones a la intemperie, bajo la sombra de un árbol y de manera totalmente ad honorem.
La historia cobró visibilidad masiva gracias a la periodista Micaela Urdinez y su equipo del programa Hambre de Futuro de LN+. La emisión de la nota tuvo un impacto inmediato y movilizador en las redes sociales.
Al pie de la publicación, se invitaba a la sociedad a canalizar la ayuda a través de Puentes del Alma y la respuesta superó cualquier expectativa: 600 transferencias bancarias en un solo fin de semana.

Donaciones heterogéneas que fueron desde aportes de 15 pesos hasta montos de 800.000 pesos, con un promedio general de entre 20.000 y 50.000 pesos. «Nos cayó de una manera que no teníamos para nada prevista ni mensurada», explicó Miguel Sansirena, presidente de Puentes del Alma, al analizar la impresionante recaudación que permitió rediseñar el alcance de la ayuda.
El edificio propio
El dinero recaudado impulsó el diseño del Proyecto Eladia, un plan integral dividido en etapas que busca asegurar la infraestructura y la alimentación a largo plazo sin avasallar la cultura ancestral de la comunidad wichi.

Tras viajar al lugar y obtener el aval del cacique local, se puso en marcha la obra. Según informó Sansirena, el proyecto edilicio consiste en la construcción de un salón-comedor de 25 metros cuadrados con una platea de hormigón de 7×5 metros para garantizar una vereda limpia. La instalación será equipada con cocina completa, heladera, mesadas, mesas, sillas y vajilla propia.
El nuevo comedor estará ubicado estratégicamente frente a la escuela y en cercanías de la casa de Eladia, y la construcción se realizará en articulación con la Municipalidad de Miraflores para el aporte de la mano de obra de albañilería.

La construcción avanza a pasos firmes, aunque Sansirena adelantó que se necesitarán nuevas campañas de recaudación para cubrir la totalidad de los costos operativos futuros.
“Es muy valorable lo que está haciendo Eladia, y por eso queremos darle una mano y rendirle cuentas a toda la gente que colaboró para esto, haciendo algo que perdure en el tiempo”, concluyó el presidente de Puentes del Alma.

















