(PR) Tras dejar atrás un ciclo marcado por la irregularidad climática, las proyecciones confirman una alta probabilidad de consolidación de El Niño hacia la primavera y el verano de la próxima campaña agrícola 2026/27.
El Ing. Agr. Thomas Widmer, especialista y extensionista de la Agencia de Extensión Rural INTA Venado Tuerto, analizó los desafíos técnicos que este escenario representa para el departamento General López y el resto de la zona núcleo.
Según Widmer, la campaña pasada estuvo dominada por un evento «Niña» que presentó una marcada variabilidad en las precipitaciones. «Hubo situaciones de estrés que penalizaron un poco los rindes, pero en líneas generales, en esta zona núcleo o en el departamento General López, fue una campaña muy buena», detalló el especialista.


Sin embargo, el escenario meteorológico está cambiando de forma gradual hacia una transición húmeda: «Estamos transitando una salida de este evento Niña y hay una fase de alta probabilidad de que se consolide un Niño hacia lo que sería la primavera y verano de la campaña próxima, 2026-27», adelantó.
El experto aclaró que este proceso es paulatino y advirtió: «Decir que va a ser un Niño no garantiza el éxito de la campaña».
Estrategias de manejo
Frente a la expectativa de una mayor oferta hídrica, el extensionista del INTA remarcó la importancia de no descuidar la planificación técnica y agronómica en los lotes.
En este contexto el manejo del agua se convierte en el factor clave. «Hay que ver qué posición en el relieve tenemos en nuestros lotes y planificar en función de eso».
Además, resulta fundamental «monitorear la humedad en el perfil al momento de la siembra» y ajustar los ciclos y variedades para minimizar riesgos en los momentos críticos del cultivo.
Por otra parte, «la expectativa de mayor cantidad de agua hace esperar una mayor respuesta en rendimientos o por ahí romper algunos techos de rendimiento», explicó Widmer, advirtiendo que para lograrlo se debe contar con la tecnología ajustada.
Uno de los puntos más críticos señalados por el ingeniero agrónomo tiene que ver con la sanidad de los cultivos y la persistencia de los productos aplicados. Con la llegada de mayores precipitaciones, el control de malezas, plagas y enfermedades demandará un seguimiento mucho más riguroso.
«La vida útil de los fitosanitarios en este tipo de condiciones uno esperaría que no dure tanto, que se lave, que haya riesgo de lavado y demás», puntualizó Widmer.
A pesar de los desafíos de manejo, el balance inicial de cara al nuevo ciclo productivo en la región es optimista. El especialista concluyó que disponer de humedad asegurada «siempre es un activo importante y hay que tratar de capitalizar al máximo esa oferta hídrica que nos va a dar en principio».

















