(PR) La tecnología avanza a pasos agigantados y el sector agropecuario no es la excepción. En el marco de la próxima ExpoVenado 2026, el Gobierno de Venado Tuerto, a través de la Secretaría de Desarrollo Productivo y la Dirección de Asuntos Rurales, presentará un ciclo de charlas orientado a fomentar el conocimiento sobre el uso de drones agrícolas, una herramienta que ya está revolucionando la eficiencia y la sustentabilidad en el campo.
El ingeniero Miguel Jové, asesor agronómico del Municipio local, destacó el vertiginoso crecimiento de esta tecnología: «Se comenzaron con drones de 10 litros de capacidad. Hoy ya tenemos drones de 100 litros. Es algo tremendo lo rápido que crece» esta tecnología.
Uno de los hitos más importantes de este año para la provincia de Santa Fe fue la regularización de estas herramientas. Hasta hace poco existía un vacío normativo, pero actualmente se cuenta con un circuito formal y seguro que involucra tanto a organismos nacionales como provinciales y a los profesionales del área.

«Los drones tienen que estar habilitados por el ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil), que los habilita como vehículos aéreos no tripulados. Después, con esa habilitación, el operador hace un curso que le da al Ministerio de Producción de la provincia y, de ahí en más, se le otorga una habilitación a ese drone», detalló Jové.

Este avance permite que un ingeniero agrónomo pueda emitir una receta agronómica obligatoria con la matrícula del equipo, garantizando la seguridad en el manejo de fitosanitarios y en la operación de vuelo.
Aliados frente al clima y los costos
Contrario a lo que se suele pensar, los drones no llegan para desplazar a los métodos tradicionales, sino para trabajar en conjunto. «El drone no viene a reemplazar el avión en ese lugar, sino que lo viene a complementar, lo mismo que con las aplicaciones de fitosanitarios», aclaró el asesor, remarcando que son ideales para siembras aéreas (como la de avena sobre maíz en pie) y para trabajar en zonas complejas.
El factor climático y la geografía del lote son determinantes para su elección: Ante un año con pronóstico «Superniño», donde los equipos terrestres no pueden ingresar por falta de piso, el dron se vuelve indispensable.
Además, en campos de dimensiones reducidas (por ejemplo, 8 hectáreas), donde un avión resulta económicamente inviable por el costo del vuelo inicial, el dron resuelve el problema con facilidad.
Por otra parte, tienen la capacidad de volar de forma autónoma en cualquier momento del día, y su uso en la agricultura de precisión genera un impacto económico y ambiental rotundo mediante los mapeos de malezas.
Al pasar de una cobertura total a una aplicación selectiva (conocida tecnológicamente como «marrón sobre verde» o «verde sobre verde»), Jové aseguró que «eso redunda en un ahorro entre un 60 y un 80% del producto tirado por hectárea».
El gran desafío por estos días es romper la barrera del desconocimiento. A pesar de que en la región ya operan al menos cinco empresas prestatarias de servicios de drones (mapeo, siembra y aplicación), muchos productores aún no se animan a dar el salto.
Al ser consultado sobre cuál es el principal obstáculo para su adopción, Jové fue categórico: «El desconocimiento». El ingeniero explicó que, a diferencia de un insumo (como una nueva semilla o un herbicida) que se adopta de forma inmediata, los drones representan una «tecnología de procesos», cuya curva de aprendizaje es más lenta.
Por este motivo, el rol del Estado local resulta fundamental para acortar esa brecha: «El Estado sabiendo eso, acerca la tecnología a los productores para que rápidamente puedan tener información para tomar decisiones», concluyó Jové, invitando a toda la comunidad agropecuaria a participar de las actividades en el predio de la Sociedad Rural durante la ExpoVenado 2026 para conocer las bondades de esta tecnología de primera mano.

















