Roberto Landaburu, nuestro historiador venadense, recuerda mediante un posteo en el muro de Facebook Archivo Histórico digital Venado Tuerto, a este destacado profesor al que conoció y al que desea rendirle homenaje.
“Tanto yo como la enorme legión de sus alumnos que pasaron por el Sagrado Corazón lo recordamos por su hombría de bien. Un radical de esos convencidos y leales de los viejos tiempos. Sabíamos discutir de política, incluso cuando lo visitaba en su casa. ¡La extraordinaria oratoria que tenía! Recuerdo cuando me llamó para que lo ayudara a decidir a quién le donaba su casa, si a la Iglesia o al Municipio. Y Ud. Decidió a la Municipalidad, para que allí funcione alguna institución pública. Así lo hizo. Con el Néstor Sebale, con Ditieri, lo sabíamos visitar y siempre sentado nos contaba todo lo mucho que sabía de las cosas de la vida, de esas que valen, que sirven. Mister, quiero decirle que Ud. aún no se hundió en el olvido eterno que nos espera a todos. Aún No. Aún estamos sus alumnos que lo recordamos siempre. Adonde esté Feliz día”, con esas palabras sentidas el Dr. Landaburu rinde homenaje a quien fuera su profesor.

Desde la página oficial de la Municipalidad también se lo recuerda y honra en su Galería de vecinos notables. Leonardo Priotti tuvo una trascendencia en nuestra comunidad que merece, aunque postrero y seguramente insuficiente, su reconocimiento. Forjó la templanza de su carácter desde muy niño; el destino le jugó una mala pasada y le envió una enfermedad que le provocó una discapacidad física, que no le impidió desplegar sus inconmensurables cualidades humanas, que no lo doblegó ante las dificultades cotidianas, ni siquiera en sus últimos días.

Ejemplo de persona íntegra, fue docente en las aulas y en la vida. Se dedicó a cultivar su espíritu y sus conocimientos, volcándolos a todos aquellos que estuvieran ávidos de recibirlos, con su permanente y desinteresada vocación de dar a los demás, sin esperar nada a cambio.

Fue talentoso poeta y escritor, agudo periodista, altruista colaborador de todas las instituciones que lo requirieron; encendido defensor de las ideas políticas que abrazó. Humilde, solidario, siempre dispuesto a participar en bien de sus semejantes. Su generosidad lo llevó a donar su único bien, su casa, al patrimonio municipal, con la sola condición de que se empleara para utilidad de la comunidad. Su vida se apagó, pero su legado de valores personales difícilmente pueda ser borrado de la memoria de todos aquellos que tuvieron el orgullo de haberla compartido con el Profesor Priotti.

















