(PR) El Centro Agrotécnico Regional (CAR) de Venado Tuerto viene trabajando firmemente en la incorporación de tecnología de punta en su formación educativa, incluyendo la capacitación en el uso de drones para agricultura de precisión y otras actividades rurales.
Este miércoles, la firma San Diego realizó una demostración del uso de esta tecnología para alumnos de 5º y 6º año del CAR, capacitación que estuvo a cargo del ingeniero agrónomo Gastón Collová, responsable de la unidad de negocios de Tecnología Agrícola de la empresa.

«Trajimos un DJI Agras T70 para hacer una práctica de vuelo en forma automática y manual, y les enseñamos a los chicos los conceptos básicos de un drone, todo lo que hace a seguridad operacional y su entorno, y además la capacidad operativa del mismo”, explicó Collová.

El técnico, que es piloto de drone recibido en la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil), apuntó que en la constante evolución que tiene esta tecnología, en seis años se pasó “de un drone pulverizador de 10 a 100 litros, con una capacidad operativa de unas 30 hectáreas por hora. Es decir que, a lo largo del día, en unas 10 horas de trabajo, estamos cubriendo unas 300 hectáreas. Creo que es una tecnología que no tiene techo, evolucionó muy rápido, y el crecimiento no es exponencial, es lineal. Hoy es un plan B o complementario y próximamente va a ser un plan A”.

El especialista explicó que este tipo de drones son específicos para pulverizar, pero con solo cambiarles la tolva pueden realizar otras tareas de campo como sembrar o fertilizar.
Para otros trabajos más específicos de toma de información se emplean modelos más chicos “con cámaras multiespectrales y RGB de alta resolución, que nos permiten ver índice verde del cultivo y de esa forma hacer mapeos”, detalló Collová.
A través de la firma San Diego se pueden adquirir los drones, al tiempo que el propio Collová se encarga de brindar la capacitación para poder pilotearlos y acceder a un seguro.

El entrevistado reconoció que, por tratarse de una tecnología que está en pleno desarrollo, su costo todavía sigue siendo un poco más alto que el de un pulverizador terrestre tradicional, pero marcó como ventaja que “el piloto del drone no tiene contacto con el producto, se puede aplicar posteriormente a una lluvia o un riego, en el caso de la papa, y otra de las ventajas importantes es el ultra bajo volumen. La ventaja más importante creo que es el hecho de que la persona no esté en contacto con el producto permanentemente, como ocurre tanto en un avión como en un mosquito (fumigador terrestre)”.
En cuanto a cómo está conformado los kits de drones que tienen a la venta, enumeró que cuentan con tres baterías, un generador y el drone, más el radiocontrol, “eso le permite trabajar en forma cíclica con el generador. Mientras una batería se está cargando, la otra se está enfriando y la tercera se está usando en el drone. Cada 10 minutos es el cambio de batería, entonces hace que el drone no pare nunca, solamente agregar producto y cambiar batería. En 10 minutos estamos haciendo unas seis hectáreas y nos da una capacidad operativa de 30 a 35 hectáreas por hora y de 300 a 350 por 10 horas de trabajo por día”, resumió el técnico.

Entre las muchas variables que ofrece este desarrollo tecnológico, el entrevistado apuntó que hay “un drone más pequeño que vuela por encima de los 100 metros. Ese equipo detecta malezas, cargamos todos los datos en una plataforma, hacemos una prescripción, esa información se la trasladamos al drone pulverizador y éste hace que aplique solamente donde están las malezas, teniendo ahorros de un 30 a 50 y hasta un 70 por ciento de producto”.














