InicioInterés GeneralSqueezy Dumpling: ¿qué tiene el juguete viral retirado del mercado?

Squeezy Dumpling: ¿qué tiene el juguete viral retirado del mercado?

El Squeezy Dumpling, un pequeño juguete antiestrés con forma de empanada oriental, se convirtió en una de las tendencias más fuertes entre los chicos en los últimos meses. Sus colores llamativos, la textura blanda y la posibilidad de apretarlo una y otra vez hicieron que rápidamente se volviera viral en redes sociales y en comercios de distintos países. Pero esa popularidad quedó bajo la lupa luego de que autoridades del Reino Unido detectaran que un modelo específico contenía niveles de benceno superiores a los permitidos. A partir de esa alerta, Argentina inició el retiro preventivo de ese producto del mercado.

 

La pediatra Vanina Solari, integrante del Comité de Pediatría Ambulatoria de la Sociedad Argentina de Pediatría (filial Santa Fe), explicó por qué no hay que generar alarma, qué riesgo representa realmente el compuesto y cuáles son las recomendaciones para comprar juguetes seguros. Recordó que el inconveniente fue detectado durante los controles de seguridad que realizan las autoridades sobre los procesos industriales.

 

Qué es el benceno y dónde está presente

Uno de los conceptos que más remarcó la pediatra es que el benceno no es una sustancia exclusiva de este juguete. «El benceno está en un montón de productos que usamos cotidianamente porque es un derivado del petróleo. Está en las pinturas, en los plásticos, hay detergentes que también lo tienen e incluso está presente en el humo del cigarrillo», explicó.

 

Por eso, insistió en que el problema no es la existencia del compuesto, sino la cantidad detectada. «El problema no es el tóxico en sí, sino las cantidades», resumió.

 

Según explicó, durante la fabricación de algunos productos pueden quedar residuos químicos y justamente las normas de seguridad son las que determinan si esos niveles permiten o no que un juguete pueda venderse.

 

Qué pasó con el Squeezy Dumpling

La alerta internacional se originó porque en el Reino Unido se detectó que un modelo del Squeezy Dumpling presentaba 20 miligramos de benceno por kilogramo de producto, cuando la normativa establece un límite máximo de 5 miligramos por kilogramo.

 

Solari recordó que en Argentina también se toma como referencia ese valor. «Cinco miligramos por kilo del producto es un montón si uno piensa que el squishy es muy chiquito», explicó.

 

Además, aclaró que la sustancia no se encontraba en el relleno del juguete. «Se detectó que está por fuera, en lo que lo cubre», señaló. Y agregó que esa capa superficial suele desgastarse rápidamente con el uso cotidiano.

 

¿Hay que preocuparse si un chico ya jugó con uno?

Tras la difusión de la noticia, muchos padres manifestaron temor porque sus hijos habían manipulado este tipo de juguetes.

La pediatra pidió llevar tranquilidad. Explicó que la principal vía de ingreso del benceno al organismo es la inhalación, seguida por el contacto prolongado con la piel, mientras que la ingestión representa una vía mucho menos frecuente.

 

Para que el compuesto provoque daños importantes, indicó, debe existir una exposición prolongada durante años y con dosis elevadas. «Que un chico lo haya comprado hace un mes y haya estado jugando no quiere decir que el benceno le vaya a afectar la salud», afirmó.

 

No todos los squishies representan el mismo riesgo

Otro de los puntos que remarcó Solari es que no todos los juguetes de este tipo presentan problemas. «No todos los squishies son los que tienen benceno en dosis tóxicas», sostuvo.

 

En ese sentido, explicó que cuando se retira un producto del mercado no significa que todos los similares sean peligrosos. «No demonicemos al juguete porque se retire una marca. Es lo mismo que pasa con un medicamento: si se retira una determinada marca, no significa que todos sean malos», comparó.

El desafío de los juguetes virales

La especialista consideró que el verdadero desafío aparece cuando un juguete se convierte en tendencia. «Está el original, el trucho, el caro y el barato. Y por decir ‘tóxico’ ponemos a todos en la misma bolsa, cuando en realidad se retiran aquellos que no cumplen con las medidas para comercializarse», explicó.

 

Por eso, sostuvo que el caso debe servir para que las familias cambien la forma de elegir los regalos. «Los juguetes también son una forma de proteger a nuestros hijos, de prevenir y de darles amor», afirmó.

 

Y concluyó con un mensaje dirigido a las familias: «El juguete viral puede estar de moda, pero no siempre será el más seguro. Somos los adultos quienes debemos poner el ojo en estas cuestiones y elegir productos que realmente cuiden a nuestros hijos».

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