Opinión/Norma Migueles – En Venadolandia pasan cosas hermosas todos los días, pero también pasan otras y allí es cuando se notan algunas ausencias y de pronto la responsabilidad siempre es del otro. No siempre se puede ocultar el sol con los dedos, el seguir hablando de Venadolandia no impide que pasen cosas como las de anoche o que un chico de 16 años este grave por un violento accidente de tránsito.
Como diría mi amigo Roberto, ¿cual será “la fina estrategia” de nuestras autoridades para lograr que un festejo no se convierta en un hecho trágico? Hasta hoy los machucados son los policías y un móvil nock out. El agente de tránsito salvó la vida porque el botellazo le dio en el casco. Siete detenidos reflexionan en la comisaría sobre como festejar un triunfo.
En Venadolandia pasan cosas y hay silencios que atronan.


















