El Arzobispado de Mendoza notificó a la comunidad que los presbíteros Gustavo Daniel Caro y Andrés Quiroga, “no tienen ningún tipo de autorización para ejercer su ministerio pastoral” en esa jurisdicción eclesiástica.
Se trata de dos religiosos que están en la provincia pero pertenecen a cleros de otras provincias y que no pueden presidir la Santa Misa.
En el texto explicaron que decidieron hacer dicha aclaración “ante distintas consultas efectuadas en estos días, y para prevenir todo tipo de oportunismos, malos entendidos o que algunos fieles se puedan ver sorprendidos en su buena fe”.

“El padre Cristian Caro, del clero de La Pampa, presente en nuestra arquidiócesis sin ningún tipo de autorización para ejercer su ministerio pastoral, no tiene licencias ministeriales en su diócesis de origen ni tampoco aquí en Mendoza”, afirmaron.
Según reseña el diario El Sol, en el mismo comunicado informaron la situación de otro cura que se encuentra de paso en Mendoza. Se trata del padre Andrés Quiroga, del clero de Venado Tuerto.
El Arzobispado afirmó que Quiroga está en la arquidiócesis “por razones de salud, no tiene licencias ministeriales para presidir la Santa Misa en ninguna capilla ni en su casa, ni recibir confesiones, ni administrar los restantes sacramentos o asistir matrimonios en esta Arquidiócesis”.
Aunque se limitaron a dar mayores detalles, desde la institución hablaron de “graves irregularidades”.
Quiroga es el sacerdote que protagonizó varios escándalos en la parroquia de Amenábar, en el sur de Santa Fe. En uno de ellos echó a la policía con la cruz en la mano cuando fueron a interrumpir una misa en plena pandemia. Ahora estaba alojado en la Arquidiócesis cuyana por “razones de salud”.
El sacerdote habría tenido previamente conflictos con la comunidad, sobre todo con alumnos jóvenes. El escándalo estalló cuando en plena pandemia, cuando estaban prohibidos las reuniones y oficios religiosos, la policía se acercó al finalizar la misa para pedirles advertirles sobre la infracción. En un video viralizado se ve al sacerdote exaltado echando a la policía de la puerta «En nombre de Cristo, fuera de la casa de Dios», con una gran cruz en alto.
















