(PR) El viernes pasado el Municipio venadense ordenó la clausura de una panadería ubicada en Pinto Lucero al 300, por una serie de irregularidades de higiene, seguridad, manipulación y conservación de los alimentos.
El procedimiento fue realizado por la Secretaría de Control Urbano y Convivencia, a través de la Dirección de Seguridad Alimentaria, a cargo de Adrián Panozzo Zenere.
Según indicó el funcionario, durante la inspección, los agentes municipales constataron una serie de incumplimientos que impedían garantizar condiciones adecuadas para la elaboración y conservación de los productos.

“La particularidad de esta panadería es que trabajan durante la madrugada y después de las 8 no queda nadie, está todo cerrado y eso impide el acceso para que los inspectores podamos entrar y constatar en que situación se encuentra el lugar. Por eso tomamos la decisión de ir bien temprano, ingresamos a las 7.30 y nos encontramos con una situación terrible en todo lo que tiene que ver con la parte bromatológica”, explicó el director.

Para graficar el grado de irregularidades, Panozzo Zenere puntualizó que se detectaron 12 infracciones a la ordenanza municipal 5574, que tiene relación con toda la parte alimentaria.
El funcionario alegó que se tomó la decisión de la clausura preventiva junto a la secretaria de Control Urbano municipal, Silvia Rocha, y el Tribunal de Faltas, para que “no puedan elaborar más ni sacar un producto de ese establecimiento por las condiciones en que estaba”.
Esta panadería elaboraba, pero no tenía local propio de venta al público, y la mercadería se repartía en toda la ciudad, incluyendo pan, facturas y otros productos de panificación.

En lo que se refiere a la parte documental el comercio no contaba con habilitación municipal para elaborar ni comercializar, a pesar que funcionaba desde el año 2018.
Por otra parte, el titular de la empresa ni los empleados contaban con carnet de manipulación de alimentos, no había control de plagas, en todo el edificio había humedad y hongos en paredes, que “son tóxicos y si se traspasan a los alimentos pueden generar intoxicación alimentaria”, graficó el director.
Al mismo tiempo, en la heladera había formación de hongos tóxicos, material orgánico en estado de descomposición, las mesadas de trabajo estaban oxidadas y rotas, no había cestos de residuos, el baño estaba en muy malas condiciones de higiene, y el personal no contaba con indumentaria adecuada para la tarea.

“Lo que hallamos era todo lo opuesto a lo que se debe realizar a la hora de tener un negocio de alimentos habilitado”, razonó Panozzo Zenere y acotó que a este emprendimiento se le venía haciendo seguimiento desde hace más de un año.
El funcionario planteó que “desde la Dirección de Seguridad Alimentaria no se habilitará este lugar si quiere iniciar los trámites, hasta tanto ese establecimiento no cambie totalmente. No vamos a darle el apto bromatológico que se necesita”.
La clausura preventiva aplicada a la panadería es por 90 días corridos, y ahora quedará en manos del juez de Faltas determinar la pena que se aplicará, que “por la cantidad de infracciones podría ser la pena máxima (inhabilitación permanente para abrir un comercio de estas características) por la situación en que se estaba elaborando, porque sabiendo esto seguían comercializando y porque es mucha la acumulación de infracciones las que cometieron”.
En Venado Tuerto hay en la actualidad 45 panaderías habilitadas, que reúnen todas las condiciones de seguridad y salubridad.

















